martes, 28 de julio de 2015

Ayúdame

Manuel y Elisa eran un matrimonio, que buscando tranquilidad, se habían cambiado a una cabaña cerca del pueblo que había visto nacer a los dos y en donde se habían conocido, buscando salir de la gran ciudad y enseñarles a sus 3 pequeños hijos lo que era vivir en el campo, compraron una cabaña que tenía mucho tiempo en venta, por muy poco precio, algo que fue importante para que se animaran a realizar dicha compra.

 Dos de los hijos eran varones, que solo se llevaban 1 año, y niña que era mucho más pequeña, siempre fue retraída, pero desde que habían llegado a la cabaña, fue mucho más, y algo que empezó a llamar la atención, primero de los dos hermanos y después de la madre y el padre, fue que la pequeña se quedaba por horas en una de las esquinas de lo que era su recamara, y siempre arañando la madera, como queriendo destruirla.


 La pequeña de no más de 6 años, solo decía “ayúdame” y por las noches, se ponía a rascar la madera, algo que no dejaba de preocupar a todos los integrantes de la familia. La cambiaron de habitación, y parecía que todo cambiaba, pero en la madrugada, la veían que de nuevo entraba a la habitación, en donde se quedaba por horas y solo diciendo “ayúdame”.

 Fue tanto el terror de los padres, que desesperados empezaron a investigar si había pasado algún acontecimiento en esa cabaña, y se dieron cuenta por personas del pueblo cercano, que en esa casa, un señor había dicho que a su hija la habían raptado y se buscó por semanas a la pequeña, sin poder encontrarla, al paso del tiempo el hombre había amanecido en el lago ahogado, todos pensaron que había sido por la soledad o la tristeza de la pérdida de su pequeña niña.

 Pero nada, era lo que parecía, ya que el hombre se había suicidado, por escuchar los lamentos de su hija, al conocer esto, los padres, empezaron a quitar las maderas que su pequeña hija arañaba y encontrando lo que esperaban, ahí estaba el pequeño esqueleto de la niña perdida, amarrada, por lo que parecía el padre.

 Al encontrar esto, dieron parte a las autoridades rurales, y dieron por cerrado el caso que había pasado ya muchos años atrás, desde esa fecha, la niña nunca más volvió a decir la palabra “ayúdame”.

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