sábado, 28 de febrero de 2015

La leyenda de la enfermera sin cabeza

Cuenta la leyenda que hace muchos años una bella enfermera se preparaba a contraer nupcias con un joven médico, ambos trabajaban en el hospital Arzobispo Loayza, de Lima, la capital peruana. La fecha de la boda estaba cerca y el novio viajó a su ciudad natal para invitar a sus familiares. En el trayecto ocurrió un accidente de tráfico en el cual el apuesto médico perdió la vida. Al enterarse de la noticia la bella enfermera que se encontraba de guardia en una fría noche limeña, decidió suicidarse. Por aquella época, el hospital se estaba implementando de nuevos pabellones, con lo cual tenía maquinaria de construcción de la época.

 La enfermera que trabajaba en una segunda planta decidió tirarse al vacío y así acabar con su vida; así sucedió y con tal coincidencia cayó sobre unos hierros que acababan en punta, los cuales le quitaron la cabeza literalmente. Allí quedó muerta la bella joven enfermera sin cabeza. Pasado el tiempo, aún se le ve caminar por los pabellones de dicho hospital.

 Algunos pacientes juran haber sido atendidos por una enfermera de traje blanco resplandeciente y capa de terciopelo azul, cuando en realidad ahora las enfermeras en el Perú no llevan capa azul… Algunas personas dicen no haber podido verle la cara, y desde esos fenómenos se ha creado la historia de la enfermera sin cabeza… Misterio, regreso del más allá. ¿Resignación a seguir con el trabajo de su vida?…


martes, 24 de febrero de 2015

La calle de la Quemada

A mediados del siglo XVI, Gonzalo Espinosa de Guevara llegó a la ciudad de México y lo hizo acompañado de su bella hija Beatriz, de 20 años, quien es la protagonista de esta sangrienta y meomrable historia. La leyenda relata que Martín de Scópoli, un Marques italiano de Piamonte y Franteschelo, se enamoró perdidamente de ella, por lo que decidió matar a todos sus posibles pretendientes, para así asegurar que Beatriz se fijara en él, sin embargo, la joven decidió acabar con su belleza y así dejar de atraer a Martín, por lo que llenó un recipiente de metal con carbón y lo arrojó en dirección a su rostro. A pesar de las quemaduras y de haber perdido uno de sus principales atractivos, Martín le confesó que la amaba por su interior, confesiones que le robaron el corazón a Beatriz, quien meses más tarde se casaría con el Marques. Betty utilizó un velo blanco en el día de su boda, pero después siempre portó un velo de color negro, por lo que nunca nadie pudo volver a ver su rostro, aquel que robó los suspiros de los hombres de la época. A partir de entonces, la calle donde vivió Beatriz se llamó la calle de la Quemada, aunque en la actualidad es conocida como la 5a. calle de Jesús María.