viernes, 24 de agosto de 2012

La leyenda de la campana de San Sebastián

Se cuenta, que allá por los tiempos del Capitán Pedro Gutiérrez y de los Motas y Salazares, traían procedentes de España una artística campana de legítimo bronce y de buen quilataje de oro, vibrante, sonora, fina, para la Iglesia de San Sebastián de Diriamba. Al atracar la embarcación a la playa, el Pacífico, que a veces no es tan pacífico, hizo zozobrar la embarcación en las vecindades del sitio llamado posteriormente “El Astillero”.
Una parte de la tripulación pereció ahogada y otra se salvó. La preciada campana se fue al fondo del mar. Mas, San Sebastián, hizo el milagro de que manos misteriosas llevaran la campana a un sitio oculto, en la playa, que más tarde se denominó “El Mogote”, donde fue guardada la campana en una cueva, cuya entrada mira hacia el mar.
Las olas embravecidas cuidaban y cuidan la entrada de esa cueva, donde la planta humana no osaba penetrar. Pero los vecinos del pueblo oían en ciertas noches un tropel de caballos que velozmente se dirigían fuera de Diriamba, hacia el mar. La imaginación popular divagando en aquellas noches oscuras, mientras rutilaban las estrellas arriba y el silencio se hacía aquí abajo en la paz del poblado, completó la leyenda de la campana de San Sebastián.
El tropel que se oía a deshoras era la cabalgadura en que viajaban Santiago acompañado de los ángeles que se dirigían veloces con la velocidad de la luz, hacia el cerro denominado “El Mogote”, a repicar la campana en honor del glorioso mártir y no son pocos los que la oyeron sonar en el viento que viene del mar

domingo, 19 de agosto de 2012

El Cerro de las Borrachas

En el año de 1910 en medio de la selva tropical de Veracruz junto a un cerro muy alto estaba el pozo petrolero marcado con el n° 101 de nombre "Juan Felipe"

En esa zona alejada de todos habia muchos trabajadores viviendo en campamentos. Allí había una cantina donde trabajaban varias meseras pero habia entre ellas una mujer apodada "la mestiza" que destacaba por su belleza.
Todos los trabajadores que visitaban esa cantina terminaban enamorados de ella.

Un dia llegó un hombre norteamericano a trabajar al pozo N° 101 y desde la primer noche que visitó la cantina quedó prendado de la mestiza.

La mestiza que siempre soñó con salir de aquella pobreza y tener una vida que creia merecer por su belleza, se ilusionó mucho con las falsas promesas de matrimonio que el gringo le hacia.

Entusiasmada le contó todo a María su mejor amiga, despertando en ella una terrible envidia, lo que generó que María decidiera que mejor sería ella la esposa del gringo.

El americano se dejó querer por María, hasta que una noche la mestiza los sorprendió juntos. Fue entonces cuando las dos mujeres sumidas ya en los efectos del alcohol se liaron a golpes, fue entre el forcejeo que María sacó un cuchillo para matarla, pero la mestiza corrió y corrió hasta la cima del cerro mientras era perseguida. Desde lo más alto del cerro las mujeres calleron, muriendo al instante.

Desde esa noche los obreros aseguran que espiritús en pena vagan por la zona. Ninguno quiso seguir trabajando en ese lugar. El pozo se quedó abandonado y hasta ahora nadie tiene el valor de pasar una noche solo allí.

Se contaban muchas anécdotas terribles de ese lugar, la gente le tenia tanto miedo que por petición del cura se colocó una enorme cruz bendita en la cima del cerro. A pesar que la cruz sigue allí desde entonces se dice que el fantasma de las borrachas se aparece principalmente a los que van solos a ese cerro ...

Esta leyenda es tan fuerte que seguirá existiendo a través de los siglos hasta que alguien haga algo para que el alma de esas dos mujeres fallecidas descanse en paz.

viernes, 10 de agosto de 2012

La plazuela de Carcamanes


Hace más de siglo y medio que viniero a establecerse a esta ciudad dos hermanos extranjeros procedentes de Europa, según se decía por entonces.
Su apellido Karkaman fue degenerado en "Los Carcamanes" para referirse a ambos.
Su opcupación de comerciante, pronto los hizo muy populares. La casa en que vivieron, aún puede verse al fondo, a la izquierda, de la que se llama Plazuela de San José, por su proximidad al Templo de este nombre. Es una casa de tres pisos, de la cual los hermanos ocuparon el entresuelo.
La vida transcurría tranquila y bonancible para los hermanos, pero un mal día, al amanecer la mañana del 2 de junio de 1803, ocurrió como reguero de pólvora la noticia de que los vecinos habían encontrado los cuerpos yertos de los hermanos " Carcamanes".
Y cuentan cuando entraron a la casa que se hallaba abierta, el cuadro que se ofrecía a su vista era horrible, trágico y espeluznante.
Un doble asesinato para robarlos, fue la primera hipótesis que se formo en torno a su inesperada muerte.
Sin embargo, la realidad fue otra.
Una joven también bella como frívola que allí vivía, fue hallada también con una tremenda herida en medio del corazón esa misma mañana del 2 de junio.
El lector podrá dilucidar que la frívola doncella sostenía relaciones amorosas con los hermanos, Arturo y Nicolás. El primero, poseído de profunda cólera, esperó a que llegara el segundo y, como acontece en esos casos, ni el parentesco ni la vida en común a través de los años fueron obstáculo para que ocurriera la terrible tragedia.
En ciega e iracunda pelea se trabaron los "Carcamanes", de la cual quedo tendido Nicolás, Arturo a pesar de hallarse muy mal herido, apoyándose en la pared con las manos ensangrentadas llegó hasta donde vivía la infiel y en su propio lecho la asesinó, volviéndose luego a su casa, donde se suicidó con la misma arma homicida.
Cuando las autoridades intervinieron y se corrieron los trámites de rigor, el cuerpo de Nicolás fue inhumado en el que es templo de San Francisco, y Arturo en el Panteón de San Sebastián.
Y cuenta la leyenda que por, ese rumbo de San José, a la casa hacen el recorrido, apenas cae la noche, hasta la madrugada lamentando su suerte y llorando su castigo.

sábado, 4 de agosto de 2012

La mujer del candil


Cuenta la leyenda que todo esto ocurrio en la Costa Grande de Guerrero.
Aprincipios de siglo, una mujer que había juntado sus monedas de oro, para ir a visitar al papa, al vaticano, decidio que ya era momento de emprender el viaje, como en el lugar donde ella vivía no había ningun tipo de transporte, así que tenían que caminar por toda la orilla de la playa para llegar a Acapulco, era día y medio de camino. Ella le platico a todo el pueblo que ya había llegago el día para irse, y salio a las 4:00 a.m., era una noche sin luna, así que solo se guíaba con la espuma del mar y ún candil de petroleo, no bién llevaba 1 hora de camino, cuando unos hombres la atacaron, la asesinaron y le robaron sus monedas. Así que ahora en las noches que no hay luna se ve la luz de un candil por la orilla de la playa de la Costa Grande de Guerrero. (entre Carrizal y Mitla).
Así que cuando anden por esa zona, procuren no caminar por la playa en una noche sin luna.