jueves, 31 de marzo de 2011

Kuchisake onna

Noche oscura, carretera solitaria, conductor confiado, autoestopista hermosa. Pero no, no es la autoestopista fantasma de la versión occidental. Aunque el cuerpo de la pasajera se intuye bello y sus ojos anticipan un rostro fascinante la parte inferior de su cara está oculta con un velo blanco. La mujer se sienta en el asiento de atrás y el conductor reanuda el viaje. “¿Soy hermosa?” -le pregunta la pasajera al conductor. “Sí, lo es”, afirma el hombre, y para confirmar sus primeras impresiones le dirige una mirada a través del espejo retrovisor. Pero la mujer se ha quitado el velo que cubría su boca y ésta aparece abierta con unos profundos cortes que le llegan hasta la orejas en una gran sonrisa macabra al fondo de la cual culebrea su lengua. El conductor ni siquiera escucha sus gritos de horror, a partir de este momento lo único que escuchará es la pregunta repetirse una y otra vez en su cerebro: “¿Soy hermosa?… ¿soy hermosa?… ¿soy hermosa?…” En otras versiones Kuchisake onna, la mujer de la cara cortada, caza y desfigura niños con su gran velocidad sorprendiéndolos cuando menos se lo esperan. A veces se puede escapar de ella lanzándole un fruta lo que da al perseguido el tiempo suficiente para huir.

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