lunes, 28 de junio de 2010

La mujer de luto

Un grupo de trabajadoras del cementerio habían hecho un fuego en un brasero que tenían para pasar el frío invernal. Estaban tan entretenidas conversando que sin darse cuenta, se les hizo casi de noche, ya que en invierno con las frías tardes nubladas oscurece más rápido. Tres se iban por avenida Recoleta y una por La Paz. Sus compañeras trataron de convencerla para que no se fuera sola y se marchara con ellas, pero las distancias son grandes y en esos tiempos pasaba locomoción por la avenida la Paz, y debido a ello la mujer no aceptó irse por Recoleta. Ya tomando el camino en dirección a la avenida la Paz, dentro del mismo cementerio, porque estaba a la altura del Crematorio, la trabajadora vio a una señora de luto por los pasillos, y le preguntó rápidamente: "Señora, ¿usted va por la Paz?". La mujer vestida de luto dio una respuesta afirmativa con su cabeza, y ambas siguieron camino juntas. El camino era largo y el silencio comenzó a ser molesto, por lo cual la trabajadora del cementerio quiso iniciar una conversación, y le preguntó: "Usted, ¿a quién viene a ver?" Pero la visitante de negro no le respondió. La señora, que había decidido no irse con sus amigas anteriormente, creyendo que la de negro no la escuchaba, se acercó más a ella, repitiéndole la pregunta: "Usted ¿a quién viene a ver?" En esos momentos, cuando el sol ya se ocultaba por el poniente y la luz natural a medias alumbraba, cual sería la sorpresa de la pobre trabajadora cuando la mujer de negro levantó su velo y mostró su verdadero rostro, que era una calavera. La trabajadora quedó en segundos paralizada de la impresión, pero al sentir un fuerte olor a putrefacción, se despertó de la impresión, haciéndola huir apresuradamente. Asustada llegó hasta el Cristo de los Ricos, donde se arrodilló; al oír unas macabras carcajadas que se alejaban, comenzó a rezar. Luego de unos largos minutos se atrevió a mirar; ya habían pasado unos 10 minutos casi eternos y constató que no había nadie, tras lo cual corrió hasta la puerta principal. Asustada, les contó lo ocurrido a los vigilantes y éstos pensaron que alguien se había quedado dentro del cementerio. Fueron a ver y no encontraron a ninguna mujer de luto y nadie salió por los accesos laterales del recinto. Esa noche peinaron todo el cementerio, sin dar con la extraña visitante. Dos de esas cuidadoras aún están vivas y una de ellas asegura que fue una de sus amigas quien se fue con la mujer de luto caminando. Todavía hay guardias que fueron testigos del estado en que llegó la mujer a contar lo que le había sucedido. Se mantiene en reserva su nombre y se asegura que no es una mujer fácil de asustar.

viernes, 18 de junio de 2010

La llorona

Este era el lamento que continuamente se escuchaba en la ciudad de México: ¡Ay de mis hijos, que será de mis hijos!

Se daba el toque de queda en la catedral y todos los habitantes de la ciudad cerraban las puertas de sus casas con cuanto tuvieran a la mano. Se encerraban a piedra y lodo, pues nadie quería ni siquiera asomar los ojos hacia fuera.

Dicen que hasta los viejos soldados conquistadores, que demostraron su valentía en la conquista de México, no querían salir a la calle, al llegar esa hora terrible. Los hombres se encontraban cobardes y a las mujeres les temblaba todo el cuerpo; los corazones se sobresaltaban al oír este gemido terrible, largo, que penetraba hasta los huesos.

¿Quién podría ser el valiente que se atreviese a salir a la calle ante ese llanto que causaba profunda lástima y que se escuchaba noche a noche por la ciudad entera? ¡La llorona! Clamaba la gente y del puro susto apenas podían murmurar una pequeña oración y con la mano temblorosa hacían la señal de la cruz. Las mujeres oprimían sus rosarios con el corazón, cruces o imágenes que llevaban colgando de sus cuellos.

La ciudad vivía verdaderamente aterrorizada.

Cuando se escuchaban los gemidos de esta mujer, más de algún valiente quiso salir a ver quien era la persona que emitía esos gritos tan angustiosos, costándole en ocasiones a unos la vida o a otros el juicio que veían perdidos por el susto. Se decía que esto era cosa de ultratumba, pues si se tratara de gritos humanos, éstos no se escucharían a más de tres calles de distancia y sin embargo estos lamentos se oían por toda la ciudad; traspasaban paredes y todos los habitantes los escuchaban.

Hubo algunos envalentonados por el vino, que al salir de las tabernas pretendían ir a su encuentro, encontrando en esta hazaña la muerte. Otros quedaron locos de la impresión y los menos, no volvieron a intentar esta aventura y preferían quedarse encerrados en sus casas.

La llorona era una mujer que flotaba en el aire, con un vestido blanco y cubría su descarnado rostro con un velo muy suave, que permitía verle la calavera de su cara. Cruzaba toda la ciudad con mucha lentitud; unas noches por unas calles o plazas y otras por distintas callejuelas; dicen los que la vieron que alzaba los brazos y emitía aquel quejido angustioso que asustaba a todos los que la escuchaban: ¡Ay, ay de mis hijos, que será de mis hijos! Luego se desvanecía en el aire y se trasladaba a otro sitio a emitir sus quejidos.

De una calle a otra, recorría plazas diversas, hasta llegar a la Plaza Mayor; allí se ponía de rodillas, besaba el suelo y se ponía a llorar con mucha desesperación, terminando con un largo ¡Ayyy!

Se levantaba y se encaminaba hacia la orilla del lago caminando lentamente y ahí se perdía, se vaporizaba en el aire y se perdía de vista, no se sabe si se sumergía en las aguas o se disolvía, puesto que los que la llegaron a seguir, dicen que en este sitio se perdía de vista.

Esto pasaba todas las noches en la ciudad de México y verdaderamente tenía inquietos a los habitantes de la ciudad, pues nadie podía explicarse quien era esa mujer y cual era la razón de sus lamentos.

Muchas eran las versiones que se daban en torno al suceso.

Unos decían que esta mujer había fallecido lejos de su esposo a quien amaba profundamente y que venía de ultratumba a verle y a llorarle, pues no podía estar con él, pues se decía que dicho caballero había vuelto a contraer nupcias con una bella dama y que ya la había olvidado completamente. Otras lenguas afirmaban que la mujer nunca pudo desposarse con el caballero, pues la sorprendió la muerte antes de que le diera su mano y la razón por la cual venía del más allá, era para volverle a ver, pues resultaba que el tal caballero se encontraba perdido en vicios que perturbaban su alma.

Al decir de otras gentes, se creía que la mujer era viuda y que se lamentaba de esta forma, porque sus hijos huérfanos estaban sumidos en la más honda desgracia, sin que ningún corazón se moviese por ayudarlos. También se corría la versión de que la mujer era una pobre madre a quien le asesinaron a todos sus hijos y que su salir de la tumba era para llorarles.

Otros afirmaban que había sido una esposa infiel y que como no hallaba paz en la otra vida, venía del mundo de los muertos, con el fin de alcanzar el perdón por sus faltas cometidas en vida. Algunos decían que la mujer había sido asesinada por un marido celoso; se comentaba también que la famosa llorona era la célebre Doña Marina, quien de todos es sabido que vivió amancebada con el conquistador Hernán Cortés y que venía a este mundo con permiso del Cielo, a llenar el aire de lamentaciones, en franca señal de arrepentimiento, por haber traicionado a su pueblo, al ponerse del lado de los conquistadores españoles y que cometieron tantas brutalidades contra su pueblo.

Esta pobre alma viajaba por todo el país de México, llegando a cada ciudad en donde; en las noches de luna se veía pasar su silueta blanca y profiriendo sus espantosos lamentos que asustaban al ganado; se le llegó a ver hincada al pie de cruces; salía con gran misterio de las cuevas, donde habitaban salvajes fieras emitiendo siempre su lamento ¡Ay, ay de mis hijos, que será de mis hijos!

Esta leyenda de la llorona es muy antigua, sus orígenes se remontan al México Prehispánico, pues había la leyenda de que las mujeres muertas en parto, solían venir a este mundo en una fecha determinada del calendario, convirtiéndose en fantasmas para asustar en los caminos a quien se le pusiera enfrente.

Esta tradición se deriva también de las premoniciones que tuvieron los antiguos mexicanos antes de la llegada de los españoles, pues se afirmaba que salía una mujer del lago que angustiada decía: ¡Ay hijos míos, ha llegado ya la hora de vuestra destrucción!

Todavía hasta los primeros años del siglo XVII se siguieron escuchando los gritos de la llorona en las calles de la ciudad de México; misteriosamente despareció para siempre y ya no se volvió a escuchar su quejido angustioso por las noches y ya pudieron dormir tranquilos los habitantes de la ciudad de México.

miércoles, 9 de junio de 2010

El colegio poseido

Nadie se esperaba lo que iba a pasar en un tranquilo y apacible colegio de un barrio malagueño. Esto paso hace solo unas semanas, una compañera de mi clase trajo una grabadora donde ella en su cuarto grabo unas voces que decían su nombre y que al final se reía todos medio incrédulos nos reíamos algunos se asustaron pero la mayoría nos lo tomamos a cachondeo. Ese mismo día decidimos poner su grabadora en la clase una clase pequeña, la pusimos en medio encima de una mesa la grabadora grabo durante toda la media hora del recreo.

Termino el recreo y todos subimos para escuchar antes de que viniera el siguiente profesor lo que se había grabado en el recreo, paso un rato en la grabación cuando de repente se escucha unos ruidos como si se estuviera moviendo muchas mesas a la vez un poco mas alante de la grabación se escuchaba una voz muy suave diciendo que algo iba a pasar.

Una de las niñas de la clase atemorizada no quería entrar mas en la clase pero nosotros la mayoría nos lo seguíamos tomando a cachondeo y hacíamos bromas con todo lo que había pasado.

Al otro día la niña que el día anterior se llevo la grabadora se le olvido esta vez y todos haciendo bromas sobre los espíritus bajamos al recreo sin saber nada de lo que iba a ocurrir.

Yo soy el encargado de cerrar todos los días la clase con llave para que no entre nadie a coger nada de otro o a hacer cualquier cosa a todo esto cerré la puerta y bajé con unos compañeros hacia el recreo paso la media hora y al subir, abrí la puerta y para nuestra sorpresa no te puedes ni imaginar lo que había pasado, nada mas entrar "TODAS" las mochilas sin excepción de ninguna estaban puestas en un montón una encima de otra al lado de la pared todas las mesas estaban puestas en forma de cruz y las sillas estaban todas con las patas encima de la mesa incluso asta la del profesor nadie nos explicábamos que había pasado allí , la profesora me preguntaba a mi si yo había sido, yo le dije que no y mis compañeros los que bajaron conmigo lo aseguraron no había pasado nada .

A la otra mañana la chica de la grabadora esta vez si se la trajo y volvimos a grabar otra vez en el recreo para nuestra sorpresa al escuchar la cinta se escuchaba un lloro de un niño pequeño diciendo el nombre de Patricia asustados todos decidimos ir a contárselo a nuestra tutora esta no creyéndoselo fue a decírselo a la profesora de la clase de al lado la jefa de estudios que había estado mas tiempo en el colegio, esta dijo que en nuestra clase una profesora de repente se volvió loca y asesino en una especie de ritual a un niño pequeño lo puso sentado en una silla puesta encima de la mesa esta mesa en el centro de la clase y todas las demás en forma de cruz y esta en medio .

Según nos contó esta profesora Patricia se escapo y poco después la cogieron y al parecer el ritual lo izo el mismo día en que escuchemos el lloro del niño y había pasado hace unos diez años.

Asustados todos incluidos la profesora cogimos nuestras cosas bajamos las persianas y cerramos la clase con llave y asta ahora no se a vuelto a abrir.

Pero todo aun no acaba aquí hace unos días unos niños hicieron una foto a nuestra clase por que ya sabían lo que nos había pasado y en esa foto salía la persiana subida, que cuando cerramos la clase estaba totalmente bajada y no solo estaba subida y la luz encendida que la dejamos apagada no solo eso en la foto recoge como una mujer no mas de 25 años esta asomada por la ventana. Toda esta historia es 100% real aun esa clase no se a abierto, ni los profesores se atreven a entrar.