miércoles, 29 de diciembre de 2010

El vampiro del Panteón de Belén

La leyenda dice que ya hace muchos años llegó un hombre misterioso a la ciudad de Guadalajara. El hombre vestía de negro y sólo salía por las noches, dicen que desde su llegada a la ciudad empezaron a suceder cosas muy extrañas, empezaron a aparecer animales muertos con una seña muy particular ( dos orificios en el cuello ) y a todos les habían succionado hasta la última gota de sangre. La gente no le ponía atención, se preguntarán por qué..., bueno, porque pensaron que era un plaga o una infección entre los animales, pero al pasar los días comenzaron a encontrar cadáveres de jóvenes que tenían como hábito estar en la calle hasta la madrugada; lo curioso y lo que les empezó a preocupar era que los que encontraban tenían las mismas características de los animales encontrados antes, lo que ahora sí preocupó a los habitantes de la ciudad.

Se empezó a correr el rumor de que había un vampiro suelto en la ciudad . Las personas temían por sus vidas y las de sus hijos, por lo que un grupo de personas realizó un plan para atrapar a esta criatura de la noche, que se dedicaba a cometer sus bajos actos cerca de la vieja plaza de toros. Este grupo de personas se escondió detrás de un arbusto mientras uno se quedaba en la calle de carnada. Sí dió resultado, el vampiro se le apareció y cuando se disponía a clavarle sus colmillos los demás le arrojaron una red y lo atraparon. Algún gitano les había dicho que para poderlo matar tenía que ser con una estaca hecha de un árbol (no recuerdo el nombre del árbol), pero la estaca era verde, y que debían enterrarlo en un panteón. Lo hicieron, le enterraron la estaca en el corazón y lo llevaron al Panteón de Belén, donde le colocaron una lápida de cemento muy gruesa para asegurarse de que no saliera.

Al día siguiente los ciudadanos fueron a ver la tumba del vampiro y se dieron cuenta que la estaca de un día a otro se transformó en un árbol gigante que para poder salir a la superficie tuvo que romper la tumba. La leyenda dice que cuando el árbol rompa completamente la tumba el vampiro renacerá para aterrorizar nuevamente a los habitantes de la ciudad de Guadalajara; también dicen que si cortas una parte de las raíces del árbol o de su corteza el árbol sangrará.

jueves, 23 de diciembre de 2010

Fantasmas de Trafalgar

Las leyendas de fantasmas en estas playas son antiguas. En la zona del Tajo de Barbate existe la leyenda de una dama blanca que algunos marineros observan en el borde del acantilado. Dicen que podría ser el espíritu de una joven que se suicidó por amor a principios del siglo XX.

El Cabo de Trafalgar es otro lugar de poder. De hecho los romanos situaron junto al faro nada menos que un templo a la diosa Juno, reina del Olimpo. No hay que olvidar que en 1805 cientos de marineros murieron ahogados en la Batalla de Trafalgar.

Todavía hoy algunos creen oir en las noches cerradas sin luna los sonidos de la batallas y los gritos de los desgraciados marineros que se confunden con el viento.

martes, 14 de diciembre de 2010

El callejón de la Condesa

La Casa de los Azulejos, ahora mejor conocida como el Sanborn's de los Azulejos, tiene una fachada que da al Callejón de la Condesa. Su nombre se debe a que por ahí salían los carruajes de la Condesa del Valle, y ese callejón, llamado de Dolores, con el tiempo y hasta nuestros días se le conoció como el Callejón de la Condesa.
Sólo a través de los siglos y en aras de la tradición, ha llegado hasta nuestros oídos una curiosa anécdota, referente al Callejón de la Condesa, que tomó su nombre de alguna de las del Valle. Cuentan las consejas que cierta vez entraron por los extremos del callejón, dos hidalgos, cada uno en su coche y que por lo estrecho de la vía se encontraron frente a frente sin que ninguno quisiera retroceder, alegando que su nobleza se rebajaría si cualquiera de los dos tomara la retaguardia.
Por fortuna, como asienta un grave autor, la sangre no llegó al arroyo ni mucho menos, ni si quiera hirvió en las venas de los dos Quijotes; pero a falta de cuchilladas salió paciencia a los hidalgos quienes estuvieron en sus coches tres días de claro en claro y tres noches de turbio en turbio. De no intervenir la autoridad, de seguro se momifican los hidalgos; el Virrey previno, pues, que los dos coches retrocedieran hasta salir, uno hacia la calle de San Andrés, y otro hasta la Plazuela de Guardiola.

martes, 7 de diciembre de 2010

El fabricante de espejos

Dicen que en el siglo XV vivía en Venecia un fabricante de espejos, que ofrecía delicadas obras a las damas y portentosos muebles a los nobles. Cierto día llegó a su morada un hombre de tez morena y vestimenta negra, con una sonrisa hedionda y torcida. Tras saludar al fabricante de espejos por su nombre, el hombre de piel oscura se reveló como nigromante de Oriente, mago, adivino y hechicero. El fabricante de espejos, asustado, intentó echarlo de su casa, pero el nigromante alzó su mano llena de anillos de plata, y le dijo que en breve un noble le pediría algo imposible, y que tan sólo el nigromante podía ayudarle a conseguirlo. Ignorando al mago, el fabricante de espejos le hizo salir, pero no pudo olvidar la advertencia.

Así fue que llegó a su hogar un noble, orgulloso y pelirrojo, que vestido de seda y armiño le ofreció tanto oro como no había visto el fabricante de espejos en su vida. El noble le hizo un encargo, le pidió un espejo distinto a todos los espejos, tan especial y magnífico que todos quedasen sorprendidos ante él. Cuando el noble se marchó, la advertencia del nigromante volvió a resonar en la cabeza del fabricante de espejos. Salió a las calles de Venecia, atravesando los puentes, recorriendo las callejuelas, cruzando los canales, buscando, en definitiva, al mago de Oriente. Cuando volvió a su casa, al anochecer, cansado y desesperado, el nigromante le esperaba sentado en el portal, con una sonrisa codiciosa en los ojos. Haciéndole pasar, el fabricante le ofreció una cuarta parte del oro a cambio de su ayuda, pero éste lo rechazó, diciendo que tan solo pedía obediencia ciega y secreto, lo cuál el fabricante aceptó sin rechistar.

Tomaron una lámina de vidrio, y la cortaron con un diamante hasta darle una forma perfectamente redonda. El nigromante entonces tomó el diamante, y se acercó al vidrio recién cortado. El fabricante intentó detenerle, temiendo que dañase el cristal, pero el mago pidió tranquilidad, y con cuidado y meticulosidad escribió en el margen del círculo setenta y nueve símbolos que el veneciano no había visto nunca. Luego el nigromante sacó una bolsa de cuero y un bote de cristal, que apestaban a muerte y putrefacción. En el bote se veía un líquido espeso y rojizo, que el fabricante reconoció como sangre. En el saco pudo ver, cuando el nigromante lo abrió, una mano humana, reseca y verdosa, que le hizo trastabillar hacia atrás. Pidió el mago un hornillo, y en él colocó la mano, vertiendo encima la sangre. Con yesca le prendió fuego, y un vapor oscuro de olor dulzón llenó el taller, haciendo que el veneciano se tapara la nariz con su pañuelo. En ese fuego ahumaron el cristal por completo toda una noche, hasta que la más absoluta negrura habitaba en su interior.

Llegó la hora de azogar el cristal, por lo que el fabricante hizo traer mercurio y estaño. El nigromante tomó uno de sus anillos de plata, con una piedra de jade engarzada, y arrancando la piedra hizo fundir el anillo, y mezclarlo con el estaño. Luego sacó un frasco retorcido y vertió su contenido sobre el mercurio, tiñéndolo de negro. Con esos materiales, azogaron el espejo, dejándolo reposar bajo un paño y varios pesos durante todo un día. Cuando terminaron, tenían un espejo pequeño, redondo y absolutamente negro, que tan sólo reflejaba a la persona que lo disponía ante sí. Sin duda era algo excepcional. El nigromante se despidió, con una inquietante sonrisa, y partió de nuevo. Por su parte, el fabricante de espejos encargó a un orfebre un soporte de plata para el espejo, y cuando estuvo terminado, se lo entregó al noble.

La presentación del Specchio Nero, el Espejo Negro, fue por todo lo alto, en un pequeño palacete. Las damas se acercaban para observar el extraño artefacto. Los nobles se maravillaban de su extraña apariencia. Pero el dueño del Espejo no se acercó a él toda la noche, ya se había mirado en él muchas veces antes de aquella fiesta, y no quería volverse a mirar allí nunca.

Y es que tras el Espejo Negro se esconde un reflejo que no te devuelve la mirada, pues al observar sus ojos descubres que está mirando por encima de tu hombro. Te espera tu sombra, que se ha hecho poderosa, y ya no siente sus ataduras, siendo libre de hacer lo que le plazca. Yace la maldad que ocultas en el fondo de tu alma, las sombras que no quieres admitir que haya en tu interior. Observas el gesto, y es el tuyo, pero parece más depravado y vicioso de lo que recuerdas. Y entonces tu rostro se contrae de temor, pero el que hay en el Espejo Negro no varía. Hasta que al fin observas en lo más profundo de la oscuridad que rodea a tu reflejo, que hay alguien más allí dentro, y te está haciendo señales de que entres con él.

Nadie sabe dónde se encuentra ahora el Specchio Nero, pero el viento susurra que yace, cubierto de seda roja, en algún lugar de Venecia. Y el que espera tras el Espejo Negro es paciente, pues sabe que algún día alguien más se reflejará en él.

martes, 30 de noviembre de 2010

La chica

Eran las 8:30 cuando llegamos al baile. Yo con mi novia bailamos, mientras que Joel estaba sentado mirando el techo. Entró al lugar una bella chica, mi hermano la había invitado a bailar. Bailaron 10 minutos, porque ella estaba casi muerta de frío, y mi hermano ya había entrado en calor, entonces mi hermano le dio su campera y la chica a mi hermano le dio sus documentos porque no tenía bolsillos en su ropa.

Bailamos hasta las 11:53:28, de pronto, mientras que mi hermano estaba comprando bebidas para los 4; hubo un apagón...Todos gritamos, luego volvió la luz, mi hermano trajo las cocas y se fue a buscar a Amelie (la nueva chica de el). Pero ella ya no estaba, y eran las 12:00:00.

Al día siguiente a las 15:00:00, fui con mi hermano a la casa de Amelie, la dirección la supimos gracias a que ella nos había dado el documento.

Llegamos a la casa, y le comentamos lo sucedido a la madre, quien dijo:
- Pero chicos esto es imposible, Amelie murió el otro sábado a las 11:53:28 de la noche-.
Fuimos a su tumba, y allí estaba la campera de mi hermano toda fría y la tumba escavada como si la hubiesen escavado hacia media hora.

El cementerio quedaba a 11 cuadras del lugar de los hechos, y su madre contó que su hija puede ser que este buscando a una víctima...

miércoles, 24 de noviembre de 2010

La leyenda del degollado de la noria

Aquí tengo yo un pequeño relato que es muy real, me lo contó una señora amiga mía cuando era pequeña, solo que he cambiado los nombres, y el lugar, ante todo por respeto a su memoria, sin embargo doy a conocer su historia ya que estoy segura a ella le hubiera gustado así, pues ella era magnífica contando historias de horror.
Aún recuerdo como si fuera ayer aquellos días idos de mi infancia. Al salir de la escuela primaria, siempre me aguardaba la vieja carretita de dulces de doña María.
Parece que la imagen quedó estática después de tantos años, y hace apenas tres días de que ella falleciera.

Doña María siempre me esperaba afuera de la primaria, cargando su mercancía de dulces y juguetes de plástico barato. Recuerdo su sonrisa y su voz hablándome suavemente, siempre alegre.

Solía ayudarle a recoger sus cosas y la acompañaba cuadra y media hasta su casa. Era una casita hecha de ladrillos y lámina, vivía sola y con el recuerdo constante de su marido, fallecido hacía siete años atrás.

Al llegar me invitaba a pasar, me ofrecía café con galletitas y se ponía a hablar conmigo horas enteras, yo nunca me cansaba de escuchar las mil vivencias de doña María, tenía una forma de relatar lo vivido que sentías como si estuvieras ahí.

A veces me quedaba ayudándole en un puestecito que tenía en la esquina, y cuando oscurecía le pedía a doña María que me relatara cuentos de espantos, y ella presurosa me decía de las luces que se miraban en el panteón de su pueblo cuando era niña, y también de las veces que en el monte había escuchado los lúgubres lamentos de la Llorona, pero había un relato en general que me llamaba bastante la atención.

Este era la leyenda de "el degollado de la noria". Cada vez que le pedía que me contara la historia, ésta se persignaba.

Fueron tantas las veces que escuché este relato que me atrevo a decir que me lo sé de memoria, y casi parece que escucho a doña María a mi lado.


"Estando yo chamaca un poco más grande que tú, mi madre me envió a la noria con una de mis tías, para que le ayudara con el "negocio" (limpieza de la casa), porque ella no podía ni con ella misma, pues días atrás se había caído y desde entonces ya no pudo mover las piernas. Sabía muy bien yo que mi tía no iba durar mucho entre los vivos, y al parecer también lo sabía Vicente, mi primo, que no más supo que mi tía Francisca estaba encamada y luego, luego se dejó venir como zopilote.

Nunca me agradó Vicente, jamás había procurado la salud de mi tía, no más la andaba rondando para quedarse con el terreno y las dos casas. Tampoco yo le agradaba mucho a él, que me tachaba de metiche y arrimada, y se pasaba haciéndome malas caras, yo ni lo volteaba a ver, encogía los hombros y lo dejaba soltar su veneno.

Pero la gente mala siempre termina por recibir su merecido, y a Vicente le tocaba el turno.

Una noche llegó borracho, gritando, pateando y maldiciendo, mi tía que era una persona de carácter recio, lo corrió y lo envió a la otra casa, este enfurecido le gritó que ya era hora que se fuera muriendo, que no podía seguir aguantándola, ¿te imaginas, decirle eso a tu madre? Pero bueno, de él podías pensar lo que fuera.

Y se fue Vicente, tambaleándose de borracho, y a lo lejos aún se podían escuchar sus gritos, maldiciéndonos a las dos.

Al día siguiente, cuando salí tempranito en la mañana para comprar las tortillas, me topé con un grupito de señoras, que espantadas admitían haber escuchado la carreta de la muerte la noche anterior, yo paré la oreja para escuchar lo que decían, y me asusté bastante, ya que aseguraban que cuando la carreta se escuchaba rondando por las empedradas calles de la noria, de seguro alguien no tardaba ni tantito en morirse, enseguida pensé en mi tía Francisca, y de un salto me fui que vuela a la casa. Al regresar la encontré en su recámara, como siempre, le pedí disculpas por no haber traído las tortillas y le expliqué de lo que había escuchado, y ella me dijo que todas eran unas viejas gallinas que se espantaban hasta de su sombra, que no creyera en semejantes cuentos, por que no dejaban nada bueno.

Esa tarde regresó mi primo a la casa furioso, le dijo que tanto fue a tocarle la puerta, que para que lo corría si le iba a estar rogando que volviera. Ella sorprendida le dijo que cómo podía ir si no podía caminar, y él le dijo que si creía que era estúpido, pues conocía bien su voz, y que lo estuvo llamando toda la noche. Mi tía le dijo que era su conciencia, y él salió azotando la reja y se fue.

Al otro día cuando fui por el mandado, en la tienda me topé a las mismas señoras del día anterior, y de nuevo decían haber escuchado la carreta de la muerte rondando, una de ellas dijo que la havia visto dirigirse a la casa del huerto, a lo que otra de ellas contestó que por nada del mundo te debes asomar cuando ande la carreta vagando, pues te podía confundir con la persona que ella anda buscando y que cuando se da cuenta de que no eres esa persona, se encoleriza y te parte el pescuezo con su guadaña.

Llegué pues a la casa más pálida que un difunto, recordando las palabras de aquella señora, de que la carreta se dirigió a la casa del huerto, a donde mi tía había enviado al Vicente, y enseguida le sumé lo que él aseguraba que le había ocurrido, eso de que tocaban a su puerta y la voz que lo llamaba.

Entonces decidí ir a buscarlo a la casa del huerto para advertirle, me caía mal pero no era como pa’ dejar que se muriera, así que allá voy yo. Al llegar estaba tendido en la hamaca, le hablé despacito, no fuera que se enojara y me quedara yo sin decirle nada, se despertó enojado y me dijo que me largara, le dije que me escuchara, que lo que había oído esa noche había sido la muerte, y que si se le ocurría asomarse ya no iba a durar otro día pa’ contarlo, pero el soltó una carcajada y me corrió sin más ni más. Y a mí que no me quedaba de otra, no hice otra cosa que compadecerme de su suerte y rezar para que nada malo le pasara.

Estaba yo bien dormida, cuando siento que me jalan de los cabellos, y entre grito y grito reconozco la voz del Vicente, que me decía que no volviera a molestarlo por las noches, que no iba creer semejantes cuentos, mi tía como pudo intentó levantarse para defenderme, pero en su intento cayó al piso, el muy cobarde salió corriendo de la casa, pensando que mi tía se había muerto, yo como pude la levanté y estuve con ella hasta que abrió los ojos, me aseguro que se sentía bien.

Así pasaron otros dos días sin que ese perro nos molestara, pero una tarde volvió con un genio de los mil demonios, alegando lo mismo, alegando que una de las dos había estado llamando a la puerta toda la noche, y mi tía ya muy seria le dijo que no podía ser otra cosa mas que las respuestas a sus malas acciones, y desesperado grito que no iba creer esas cosas de que fue el diablo a la muerte a llamarlo a la puerta, mi tía le rogó que por nada del mundo fuera a abrir la puerta, que ni siquiera se asomara a la ventana, pero él, más necio que una mula, le advirtió que si volvíamos a estarlo llamando no sabría cómo reaccionar.

No pudimos hacer nada por detenerlo y lo dejamos ir, sólo nos quedaba esperar y que el tiempo lo dijera todo.

Esa noche un grito horrible rompió el silencio de la noria, los perros aullaban, y el viento azotaba puertas y ventanas, hacía que a uno se le pusieran los pelos de punta.

Todo el pueblo se despertó ante aquel desgarrador grito que provenía de la huerta, mi tía alarmada me pidió que fuera por un vecino para que fuera a ver al Vicente.

Así que le llamé y él junto con otros hombres emprendieron el rumbo hacia la casa de la huerta, a los pocos minutos volvieron cabizbajos, yo presentía que algo malo había pasado.

Dicen que lo encontraron en el portal de la puerta, con el cuello partido en dos y con una mueca de terror en los ojos. Yo y mi tía sabíamos qué había ocurrido y no nos quedó otra que rogar por el alma de Vicente, para que descansara y no anduviera apareciéndose como espanto por la horrible muerte que había sufrido.

Dicen que cada vez que alguien va a morir en la noria, los galopes de caballo se escuchan junto con el rechinar de llantas de una vieja carreta, y que desde el huerto se escucha un grito que horroriza a los pobladores, que se aseguran que nadie abra las puertas, ni las ventanas. Es el alma atormentada de Vicente que con terror se topa cara a cara con la muerte"


Así terminaba el cuento de doña María, descanse en paz.

jueves, 18 de noviembre de 2010

Posesión

A ellas de jóvenes les encantaba los espiritismos y siempre practicaban sesiones de ese tipo...
Estaban un verano haciendo la oui-ja y tras preguntar varias cosas nadie contestaba hasta que a Claudia se le ocurrió preguntar: Estas vivo??... al momento el vaso que presidía la mesa se movió dirigiéndose poco a poco hasta el NO. Las caras de todas ellas se turbaron y Ana que no creía mucho en eso dijo: si es verdad que estas aquí manifiestate en alguna de nosotras. Fue lo peor que puedo hacer ya que al instante su cara palideció sus ojos se pusieron rojos y empezó a babear por la boca...
Su novio que estaba presenciando la sesión pero sin colaborar se quedó helado junto con el resto de las demás amigas cuando Ana se dirigió hasta a él con un cuchillo en la mano... Intentaba matarlo!! Todos empezaron a huir de Ana despavoridos con tan mala suerte que la puerta estaba atrancada.
De pronto la madre de Claudia, que estaba en la cocina, escuchó el alboroto de gritos y lloros que había en la habitación y corrió hasta allí y desatrancó la puerta. Al segundo salieron todos como una manada de la habitación y detrás de todos ellos Ana, la cual nada mas salir cayó al suelo desmayada.
Al despertar no recordaba nada de lo ocurrido y la cosa quedo en un susto...o eso es lo que les pareció en ese momento...
Pero Ana de vez en cuando seguía teniendo posesiones en las que volvía al mismo estado e intentaba matar a su pareja y luego caía desmayada..
Esos episodios se siguieron repitiendo hasta el punto en que su pareja dejo a Ana ya que temía por su vida...
Y esto no acaba aquí, porque a las 5 meses después de la sesión de oui-ja ella yació muerta en la cama por una muerte inexplicada...
Es muy probable que mas de la mitad que leáis esto no lo creeréis pero la historia es absolutamente REAL!!! y si no lo creéis nadie puede oblligaros a que lo hagáis pero...seguir mi consejo y no juguéis con los espíritus porque nada bueno os deparará.

martes, 9 de noviembre de 2010

El cuadro del payaso

Una familia se mudó a una casa enorme. Cuando entraron había un cuadro de un payaso con la palma de la mano abierta, era muy bonito así que decidieron dejarlo.
Cuando llegó la noche todos se acostaron. A la mañana siguiente el padre de la familia murió. Nadie se dio cuenta en el payaso, pero e su mano había bajado un dedo.
A los pocos días murió la madre y el payaso bajó otro dedo. Así fue haciéndolo hasta que ya tenía todos los dedos bajados menos el meñique.
Aquella noche la casa se quemó y los bomberos fueron a apagarla, pero lo único que pudieron salvar fue el cuadro del payaso.
Después de pasar 10 años reformaron la casa y otra familia se mudó a vivir allí. Cuando entraron vieron el cuadro de el mismo payaso con la palma de su mano abierta...

martes, 2 de noviembre de 2010

La comadre bruja

Las leyendas de "brujas" son comunes en la región noreste de México y envuelven una mezcla de tradiciones y costumbres antiguas de la región, las cuales muestran una parte de la forma de pensar de las personas en aquellos lugares. Pero los relatos modernos de "brujas" aparentan más algo de apariencia "paranormal" que a simples relatos surgidos de la imaginación de las personas; sin embargo algunos afirman que tanto los relatos antiguos como los contemporaneos podrían ser reales, y que se trata de la forma de interpretar un fenómeno aún desconocido y sin explicación para las personas.
El presente relato se remonta a la primera mitad del siglo XX, me lo contó hace varios años mi señor padre, que en el Cielo está; él fue un gran practicante del montañismo en su juventud y recorrió practicamente todas las montañas y cerros del estado de Nuevo León, en sus excursiones conoció algunos relatos de este tipo. Espero sea de su agrado.
"La comadre bruja"
Hace ya mucho tiempo, un ranchero iba cabalgando de noche por una brecha que cruzaba el monte, allá en el municipio de Sabinas Hidalgo. Había muy buena luz de Luna por lo que era fácil ir por aquella brecha en medio de aquel gran terreno despoblado. De pronto una lechuza negra comenzó a seguir al ranchero, lo seguía haciendo pequeños vuelos en zigzag, posándose sobre las ramas secas de algunos mezquites, palmas y quiotes del lugar.
De pronto la lechuza empezó a hacer un ruido muy parecido al chistido de una persona, como queriendo llamar la atención del ranchero, y sus vuelos comenzaron a ser más cercanos al ranchero al grado de pasar rozando su sombrero. Entonces el ranchero sospechó que pudiera tratarse de una "bruja", de esas que cuentan que se convierten en lechuza por las noches.
Este ranchero tenía una comadre de la cual sospechaba que era alguna bruja, y que además no se llevaba bien con ella, así que pesó que pudiera tratarse de ella. El ranchero decía "A que comadre tan argüendera, así que ahí anda volando". Así que sin hacer muchos movimientos, desenfundó su machete y lo puso junto a su pierna escondiéndolo para que no se viera, pero el mango lo agarró al reves para poder golpearla con el lado sin filo, pues si aquella lechuza se trataba en realidad de su comadre quería comprobarlo, y aunque le caía mal no quería causarle la muerte, nada más darle un susto.
Y él continuó cabalgando a paso lento para permitir que la lechuza lo alcanzara y estuviera más cerca, y en uno de esos vuelos que paso rozando su sombrero, le lanzó un fuerte golpe que derribó a la lechuza y fue a caer entre los matorrales; el ranchero desmontó y corrió hacia donde había caído la lechuza y aunque esta intentó defenderse con sus garras y pico, este le propinó varios golpes con la hoja del machete y unos cuantos puntapiés, hasta que quedó totalmente inconsciente aquel animal.
Ya estaba cerca del pueblo donde quedó la lechuza así que decidió irse a su casa a dormir, pues ya era muy noche. A la mañana siguiente, se despertó algo tarde y al levantarse su esposa llegó corriendo toda asustada diciéndole "¡Viejo, encontraron a la comadre toda golpeada tirada junto a una brecha, vamos a verla, pobre de ella!". El ranchero ya sospechando el porqué de aquel alboroto se vistió y acompaño a su esposa a ver a su comadre que vivía cerca de su casa.
Al llegar había varias personas acompañándola, entre vecinas, familiares y curiosos. La comadre se encontrada con un vestido negro en su cama toda llena de moretones y raspones, al parecer causadas por haber sido golpeada con la hoja de un machete y haber recibido varias patadas. Ella se lamentaba con unos leves quejidos algo pausados, pero al entrar el ranchero al cuarto y decir con algo de sarcasmo "¿Cómo está comadre? ¿Qué la golpearon?", ella comenzó a dar grandes quejidos y a llorar con mucho ímpetu.
El ranchero y su esposa se fueron del lugar, pero él decía con algo de sarcasmo mientras se retiraba "Pobre de la comadre, pobrecita, la golpearon mucho" y ella lloraba y se quejaba más al escuchar sus palabras.
Algunos meses después la comadre del ranchero falleció de causas desconocidas.

domingo, 24 de octubre de 2010

La rubia de Kennedy

En las noches, se cuenta que en plena av. Kennedy, en Santiago de Chile, una hermosa rubia hace parar a los taxistas. Ellos la llevan alrededor de dos kilómetros, y cuando miran por el espejo retrovisor para conversar, ella no está.

Ha causado crisis en algunos tiempos, que es cuando todos la ven, pero la leyenda cuenta que ella era una alemana de principios de siglo, que vivía en el sur del país y que consumida por una gran pasión hacia su propio hermano, lo esperó una tarde en el bosque. Quien acudió a aquella cita no fue su hermano, sino el Trauco, personaje mitológico de gran fealdad que viola a las mujeres solteras dejándolas embarazadas. Como ella se resistía a la violación, él y sus secuaces la mataron, pero su espíritu sigue en busca de quienes acabaron tan vilmente con su vida.

La “Rubia de Kennedy” sería la versión chilena de la leyenda del Autoestopista fantasma, siendo una de las leyendas de origen contemporáneo más conocidas en Chile.
La historia de la leyenda urbana comenzó en 1979, cuando varios automovilistas informaron sobre una hermosa joven rubia de vestido blanco y largo que recogieron en la Avenida Kennedy. Cuando los conductores comenzaban a acelerar, la mujer pedía a los automovilistas que no fueran tan rápido y luego se desvanecía.

Posteriormente, la investigación periodística de los hechos apuntó a una mujer llamada Marta Infante, que respondería a la descripción de los testigos, y quien en 1978 había fallecido en un accidente automovilístico.

Esta leyenda urbana dio origen a la película chilena La rubia de Kennedy.

lunes, 18 de octubre de 2010

Tita Gómez

Pasaron los años y terminó la guerra, pero su amado esposo no llegó, se había quedado sola y con un hijo de edad ya adolescente y de gran parecido a su padre. Tita al verlo recordaba a su amado y muchas tardes lloraba desconsolada. Sin trabajo y prácticamente sin dinero, su situación era crítica. Aún así, esperaba a su esposo y no aceptaba su muerte, hasta tal punto que su cabeza empezó a inventar imaginarias historias en las que veía a su marido con otras mujeres, era por eso por lo que no regresaba a casa; ella creía que la había dejado por otras. Tita empezó a guardar rencor y odio sin sentido, poco a poco se iba volviendo cada vez más y más loca. Un buen día su hijo regresó del colegio: - Hola mamá, ya he llegado, ¿dónde estás? Tita en ese momento salió de su cuarto, tenía la mirada llena de rencor y odio. Su hijo confundido le decía: - ¿Qué, no tienes ganas de verme? Pero Tita no hacía más que mirarle fijamente, y con lágrimas en los ojos le dijo: - Amor, ¿por qué me has hecho esto?. Yo te espero aquí desesperada todos los días para que tú me llegues con esto. ¡Claro! ¡como tus mujeres ya te dejaron ahora vienes a consolarte conmigo! pero ya no aguanto más, ya se acabó, ¡PÚDRETE MALDITO, MUERTE! La locura hizo atravesar con un cuchillo el vientre de su querido hijo, lo que verdaderamente quería y lo único que tenía, mientras gritaba: - MUERTETE, MUERTETE!! Una puñalada detrás de otra. tenía que vaciar todo el rencor. La sangre corría por toda la habitación y su rostro, su rostro estaba impregnado de la sangre de su sangre. El chico sólo gritaba y con las pocas fuerzas que le quedaban le decía: - MAMÁ, ¿POR QUÉ?, ¿QUÉ TE HICE?, YO TE QUIERO!! Hasta que Tita se cansó y dejó caer sobre el suelo el cuerpo sin vida de su hijo mientras, ella de rodillas decía: - QUÉ HE HECHO, TÚ NO ERES MARTIN, ERES MI HIJO!!! Y un grito de desesperación salió de su garganta. Pero Tita no estaba curada después de lo hecho, todo lo contrario. En el transcurso de unas horas volvió de nuevo su locura y decidió enterrar a su hijo detrás de su casa y ocultar el horrible crimen, pero al salir unos vecinos la vieron con la cara llena de sangre y con un bulto envuelto en sábanas. Tita, en su locura, les ignoró y al jalarlo, una mano llena de sangre se dejó ver; los vecinos descubrieron el cadáver su hijo completamente desgarrado y deforme. Todos se enteraron y el vecindario entero estaba allí, juzgándola, ella sólo alcanzaba a decir: - SOY INOCENTE, ÉL TUVO LA CULPA, SE LO MERECÍA!! Pero de entre la multitud se escuchó el grito de un señor: - Tita Gómez es una asesina, se atrevió a matar a su propio hijo para quitarse un gasto de encima!! Entonces todos empezaron a gritar: - ASESINA, ASESINA!!! Y mientras Tita trataba de defenderse de un niño, tomó una roca y se la lanzó. Todos empezaron a arrojarle piedras, mientras ella gritaba de dolor, y ahogada en su propia sangre, decía: - SOY INOCENTE, SOY INOCENTEEE!!! Desesperada siguió gritando y gritando hasta que ya no pudo más y cayó muerta. Se hizo el silencio y entre la multitud algunos hombres se la llevaron a la cima de la montaña, donde cavaron un profundo hoyo y tiraron a Tita, cubrieron la tumba con una enorme roca que simbolizaba su muerte. A su hijo, como fue tan querido, lo velaron con honores y le hicieron una linda tumba junto a sus seres más queridos. El alma de Tita Gómez no pudo ni puede descansar en paz. Han pasado muchos años desde ese horrible suceso y hasta la actualidad, se dice que en las tardes casi al anochecer, se escucha el llanto de espera a su amado y lo culpa por su hijo muerto. Su tumba se encuentra al lado de una gran barranco y para poder cruzar hay que atravesarlo por un caminito de tierra. Antes de pasar hay que tomar una piedra y arrojarla hacia la tumba, porque, si no se hace, cuando pases por la tumba...quien recibirá la piedra serás TÚ!!!

lunes, 11 de octubre de 2010

¿Quién está debajo de la cuna?

Era una familia de solo tres integrantes, cuya única hija sufría de ceguera, como único amigo tenia un perro y este perro lo criaron desde cachorro era el entretenimiento de la pequeña la ayudaba a mantenerse ocupada en la casona donde vivía, que por cierto era una de esas casas antiguas en el centro de lima, muy oscuras y tenebrosas.

Siempre ella se quedaba dormida acariciando a su perro que también descansaba debajo de su cuna, cuando ella se despertaba por las noches por un mal sueño o por frío siempre bajaba su mano y acariciaba a su perro para sentirse más tranquila... también su perro cuando sentía lo mismo emitía sonidos muy suaves para que la niña lo acaricie.

Una noche de halloween ella quería salir a pedir caramelos, pero los padres se opusieron por el estado en el que ella sufría por su enfermedad,

Ella subió al cuarto y cerro la puerta muy molesta y maldijo al cielo por haber nacido ciega,

Esa noche sus padres tenían una reunión con algunos amigos y se quedarían acompañándolos hasta una hora prudente para después descansar.

La niña media adormecida por el sueño, escucho que su perro la llamaba debajo de la cuna, ella bajo el brazo para acariciar a su perro, lo sintió y sintió que estaba acomodandose dando quejidos pequeños pero poco comunes y siguió descansando.

A la mañana siguiente los padres entraron al cuarto y en el espejo de su cuarto encontraron pintado con sangre, sabes quien esta debajo de la cuna???

Al volver la mirada encontraron al pobre perro desgarrado y muerto debajo de la cuna.

Nunca hablaron con la niña al respecto, ni se sabe que paso con el animal debajo de la cuna ni quien le hizo eso ???.........

Y tu sabes quien esta debajo de la cuna ????

jueves, 30 de septiembre de 2010

Nunca retes al diablo

Han pasado ya varios años, pero lo recuerdo todo como si hubiera ocurrido ayer. Los sonidos, sombras y olores, todas las sensaciones de aquel día, inundan aún hoy mis sentidos y me transportan una y otra vez a mi terrible pasado.

Aquella era una noche de verano de un mes de Agosto. Me encontraba con mis amigos pasando unos días de acampada en la sierra. Éramos el grupo de veinteañeros de siempre. Amigos desde pequeños y compañeros para todo. Después de la cena de un largo día repleto de emociones, nos reunimos en torno al fuego siguiendo la costumbre diaria de acabar la jornada con un buen rato de charla.

En aquella ocasión, habíamos bajado al pueblo y traído unas bolsas de hielo, refrescos y alcohol, con los que alegrar la velada. Tras un largo rato de conversación muy animada y bromas, sin saber cómo, terminamos contando historias de miedo. Esas historias tontas, pensadas para asustar a los niños y absurdas siempre. O al menos así me lo parecieron en aquél momento.

La noche invitaba al misterio. Sin luna, el cielo se mostraba totalmente estrellado. Una suave y fresca brisa hacía que las llamas de la hoguera se movieran como queriendo ascender al infinito. Más allá de los escasos metros que iluminaban las llamas, dominaba la oscuridad más absoluta. Se veían las tiendas de campaña y a penas las primeras líneas de árboles que delimitaban el claro donde estábamos acampados. Recuerdo bien cuando mi mejor amigo Enrique, ya muy borracho, comenzó a hablar de la vida y de la muerte. Del premio en el cielo y el castigo del infierno.

La muerte... ¡que lejana palabra para los que piensan que tienen toda la vida por delante!.

Las caras y gestos se tornaron serios y la charla pasó a ser áspera, cuando Enrique comenzó a hablar del Diablo y el desprecio que sentía, por lo que él consideraba el invento religioso más rentable de todos los tiempos. Mi amigo explicaba que el Demonio no era más que un bicho con patas de cabra, cuernos, rabo y tridente, pintado de rojo e inventado por los curas para amedrentar a la gente. No fue eso lo que enrarecía los ánimos. Era su continua mofa a Satanás. Llegó a decir voz alta y en pié:

“¡Si existe Lucifer, que venga y se nos lleve!”.

En aquel momento, lo único que se me ocurrió fue interrumpirle y hacerle abandonar la reunión con la excusa de que viniese a ayudarme al río a traer agua. Todos estaban serios y molestos con Enrique cuando abandonamos el campamento iluminados por la tenue luz del farol que portábamos. Llenando las cantimploras, no me di cuenta cuando mi amigo se tumbó a mi lado a dormir al borrachera.

Tampoco reparé cuando comenzaron las señales a mi alrededor. Fue como si el tiempo se hubiera congelado. La brisa se paró. El monótono y persistente canto de las chicharras se detuvo. El silencio y la oscuridad se adueñaron de todo. Mis intentos por despertar a Enrique fueron vanos. Una fuerte sensación invadía mi alma. En mi interior yo sabía que algo ni iba bien.

Decidí entonces ir al campamento por ayuda para traer de vuelta a Enrique. Lo acomodé de costado por si vomitaba en mi ausencia y mientras me alejaba, pude ver cómo la oscuridad lo envolvía rápidamente a medida que caminaba en busca de los otros. Pero al llegar no encontré a nadie. Habían desaparecido. Quise pensar que era una mala broma, quise pensar que estaban escondidos. Mil ideas desfilaron como rayos por mi cabeza, cuando algo me impulsó a darme la vuelta. Levanté la mirada y allí estaba Enrique.Permanecía quieto. Ya no parecía borracho. Su cara estaba inexpresiva y la mirada de sus ojos vacía. Sé que no fue él quien habló cuando me dijo:

“Por vosotros vendré cuando os llegue la muerte”. Luego se desplomó inconsciente. Y en mi mente ya, una sola palabra. Satanás. Aquella voz diferente al resto, aún rebota por todos los rincones de mi ser. Del grupo que éramos, a excepción de mi amigo y el que os cuenta lo sucedido, no se supo nunca nada. Jamás aparecieron. Los recuerdos de Enrique de aquella noche, se cortan en el río. Él piensa en animales salvajes como explicación a lo sucedido, y con eso logra dormir por las noches.

No le he contado lo que no recuerda de aquella noche ni las palabras que salieron de su boca. Además de que no me creería nunca, no quiero que sepa lo que nos espera al morir. Él sigue sin creer en el Diablo. Por lo que a mí respecta, espero poder vivir muchos años. Ojalá no muriese nunca y pudiera estar para siempre en este infierno que me acompaña desde aquel día maldito.

jueves, 23 de septiembre de 2010

La mano de la viuda

Hace mucho tiempo, cerca de las 12 de la noche,la madre de Anastasia quien dio a luz a la pequeña, murió.
Pasaron dias y la niña se fue haciendo grande, con el paso del tiempo le gustaba hacer cosas de adolescente, un día su padre le dijo:
Anastasia voy a ir al potrero a cuidar a las vacas, tienes que cuidarte sola ya estas grande y las vacas se estan muriendo debo revisar.
Anastasia se quedó en su recámara, su padre no regresaba desde hacía 5 días, ella se preguntaba que dónde estaba, hasta que dieron la mala notisia, su padre estaba muerto.
Ella se encerró en su recaámara y vio como de un árbol colgaba un señor y sombrero, y vio mejor y alli estaba, entonces ve mejor y ve unos monjes cantando, y fue corriendo y no vio nada.
Anastasia estaba convencida que se encontraba en alguna maldición que habia hecho su padre
Un dia Anastasia se casó y tuvo una hija, a la cual su madre no quería por su fea cara.
El padre de la pequeña murió y Anastasia también. Ésto dejó a la pequeña sola.
Se dice que cuando la niña se metía en cobijos una mano la agarraba y trataba de llevarla al infierno, ella sentía cómo el calor la invadía, un calor inmenso en sus pies y que se quemaban o quedaban negros.
Ahora mi tío vive cerca de allí y me comenta que se ve la mano de una mujer tratando de jalar algo, una mano gigantesca de 25 metros mas o menos. Y que la gente no quiere ni verla.

martes, 7 de septiembre de 2010

El museo embrujado y encantado de los muertos

Al museo popularmente se le conoce como “La casa de la muerte” este se hizo famoso por los sucesos extraños que se desarrollaron en su interior a principios del año setenta. Una familia se instaló en el museo pero la tranquilidad duró poco, ya que se oían golpes extraños, las ventanas se abrían y cerraban solas, los muebles se movían solos de un lado a otro del museo.

El embrujamiento de esta construcción corría de boca en boca por la localidad extremeña, pero el rumor no fue un impedimento para que el matrimonio De la Torre, con sus dos hijos, José Luis y Ángel, se asentara en el edificio. Pero la maldición del museo árabe recobró toda su fuerza durante el mes de agosto de 1984, cuando José Luis y Ángel fueron protagonistas de un gran número de sucesos extraños. Los adolescentes pudieron ser testigos de toda una serie de episodios paranormales que siempre, al igual que antaño, comenzaban a la misma hora. Escuchábamos ruídos de pisadas, como si fueran de pies almohadillados. Más de una vez aquellas pisadas llegaban hasta la habitación donde me encontraba y se acercan a la colchoneta parándose a mi lado.

Recuerdo que una noche los sonidos fueron tan intensos que salimos a la calle llenos de temor –recordaban los testigos en sus declaraciones a diversos medios de comunicación en aquellas fechas-. Hay habitaciones en las que las puertas de los armarios se abrían y cerraban solas. Sentíamos escalofríos. Pasábamos muchísimo miedo. Nosotros –declararon los jóvenes- no teníamos ninguna explicación lógica, ni la tenemos ahora. Los incidentes alarmaron en un principio a los inquilinos del museo. Los prodigiosos lances no ocurrían solo de noche; pues por el día también se desarrollaban. “Hay una maceta en el patio, que rondará los ocho kilos de peso y que me la encontraba en el suelo casi todos lo días”, recordaba José Luis de la Torre.

Todo parece indicar según las leyendas populares, que allí hubo varios asesinatos en épocas pasadas y asocian estos hechos de sangre con todos los sucesos que acontecieron en esa casa. ¿Podría tener relación con alguna de las leyendas de la zona? Las leyendas que se narran sobre este lugar están marcadas por la muerte.

domingo, 29 de agosto de 2010

Hombres lobo

Según esto, un hombre lobo tiene tres formas de licantropía; la de humano, la híbrida entre humano y lobo, y la de lobo. En su forma humanoide es totalmente indistinguible del resto de los humanos. Su tamaño, inteligencia y demás características son las mismas que las de cualquier hombre. En su forma híbrida tiene características de hombre y de lobo. Tiene el cuerpo cubierto de pelo, las piernas más cortas (aunque su tamaño total suele ser unos 30 cm. mayor que en su forma humana), la cabeza de lobo, manos de humano y una cola corta. Puede andar a 4 patas o erguido. La creencia en el hombre-lobo es uno de los mitos más antiguos y arraigados en Europa, al igual que ocurre en otras latitudes con el hombre-jaguar, hombre-pantera, hombre-oso y un largo etcétera. Animales poderosos y peligrosos, los lobos han sido por mucho tiempo el terror de los campesinos cuando el hambre los empuja hacia las aldeas en el invierno. No es de asombrarse, por lo tanto, que la imaginación popular haya inventado que ciertos seres humanos pueden transformarse en lobos y devorar a otros hombres. Durante los siglos XV y XVI, los hombres lobos, como se les llamaba, fueron un tema recurrente, ya que una verdadera psicosis reinaba entonces entre el campesinado y numerosos individuos acusados de Licantropía (capacidad de transformarse en lobos). Fueron juzgados y condenados por los tribunales por haber cometido asesinatos de carácter canibalesco bajo la apariencia de lobos. Aparecen con frecuencia esos hombres-lobo que muchas veces se mezclan con los otros hombres, sobre todo en las leyendas del norte. Siempre persiguen a las mujeres y a los niños, a las mujeres para poseerlas y a los niños para devorarles. Los hijos de las mujeres fecundadas por un hombre-lobo, no eran auténticos hombres-lobo, pero huían de sus casas y muchas veces desaparecían para no regresar sin que se supiera lo que había sido de ellos. Según la leyenda los hombres-lobo se podían reconocer por las cejas siempre pobladas y reunidas encima de la nariz y por una gran mancha peluda que tenían en la espalda. Se trata fundamentalmente de un ser que durante el día mantiene una apariencia relativamente normal, dentro de los cánones humanos, pero que durante la noche, y a causa del influjo de la luna llena, padece una metamorfosis que lo convierte en un monstruo de características lupinas. Le crece el pelo en todo el cuerpo y su nariz se convierten en un hocico de lobo. Sus orejas se hacen largas y puntiagudas como las de los lobos. Sus dientes crecen y se hacen afilados. Solo hay una manera de matar a un hombre lobo. Algo hecho de plata tiene que atravesar el corazón del hombre lobo. Esto es así en casi todas las leyendas de hombres lobos.

domingo, 22 de agosto de 2010

La confesión de un muerto

Se dice que una noche a principios del siglo XVII el Abad de la antigua Basílica de Guadalupe vió que entraba un hombre de elegante apariencia que le solicitó la confesión, por lo que el Abad pidió a unos familiares que lo esperaban unos minutos. Después de un rato, el Abad salió con el rostro pálido, y cerró las puertas, por lo que sus familiares se extrañaron y le preguntaron por qué cerraba si el hombre elegante aún no había salido, sin embargo, el Abad se negó a contestar y los apresuró a dejar el lugar.
Ya en casa de los familiares, uno de sus sobrinos le preguntó al Abad qué le había pasado, sin embargo, el Abad llevó su mano derecha hacia su oído, haciendo notar que se le dificultaba escuchar. Después de que el sobrino le hiciera nuevamente la pregunta, el Abad le respondió que el hombre que había entrado a la Basílica horas antes era un muerto que había venido de ultratumba para confesarse, y que después de escuchar la confesión había tenido dificultad para escuchar por el oído derecho.

sábado, 14 de agosto de 2010

La mujer del velo

Pues bien, Ana como otras tantas, se enamoró locamente de él, de tal forma que cuando Luís perdió el interés en ella, Ana se suicidó por amor, por ese amor verdadero que creía haber vivido. No sin antes jurar que se lo llevaría con él para estar juntos en la eternidad. Dicen que el día de los muertos, Luís llevaba unas copas de más debido a que había tomado en un lugar de dudosa reputación, cuando de pronto vio en las sombras a una mujer de un cuerpo divino y de belleza sobrehumana, solo que en el rostro llevaba un velo negro en señal de luto. Luís quería acercarse a ella y ella se iba alejando más y más, hasta desaparecer... Todas la noches sucedía lo mismo. Él pensaba que iba a morir de amor. Y pasó una semana: fecha en la que su difunta amante suicida cumplía un año. Al pasar por el panteón de nuevo vio a la misma silueta de aquella bella mujer dentro del panteón pidiendo a gritos ayuda, y él, caballero, apresuró el paso en busca de la dama. Ana, al verlo dijo: - Gracias al cielo alguien me ha escuchado. El caballero le preguntó por qué estaba en el pateón y respondió: - Venía a ver a mi hermana, que hoy cumple un año de muerta. Un mal hombre la enamoró y ella se mató por él, ¿Qué crees que se merece? Por quedar bien con la hermosa dama contestó. - Merece ser enterrado vivo con la mujer a la que hizo sufrir, para que ella lo pueda amar. Y ella respondió. - Pues esto ha de pasar. Le agarró de la cintura y él, sumamente emocionado, le quitó el velo para verla... ¡¡¡Horror!!! La amante estaba allí, carcomida por los gusanos que se veían en su boca y ojos. Lo hundió sumergiéndole en la tierra, cumpliendo así su deseo. Mi abuela dice que le han dicho que por esos días siempre se escuchan los gritos desgarradores de un hombre mientras una mujer canta una canción nupcial.

viernes, 6 de agosto de 2010

Nueve veces Verónica

Esto es justo lo que nunca debes hacer: ponerte frente al espejo y repetir nueve veces seguidas el nombre de Veronica.

No serías el primero que se rie al conocer esta historia, que lleva circulando por el mundo desde hace varias décadas. Muchos antes que tu han pensado que se trataba de un cuento chino y se han burlado, pero otras personas aseguran que quienes no han hecho caso de la advertencia y han aceptado el desafí­o, han cargado con una maldición terrible.

¿Quien es Veronica? O mejor dicho: ¿quien era? Se trataba de una chica de 14 años que, estando en el pueblo con sus amigos, hizo espiritismo en una casa abandonada. Todo el mundo sabe que es algo tremendamente peligroso y que jamás debe tomarse como un juego. Ella no siguió las reglas de los fantasmas, se burló durante toda la invocación y una silla que había en la habitación cobró vida y la golpeó mortalmente en la cabeza.

Sin embargo, Verónica aun no descansa en paz. Su espi­ritu esta condenado y vaga buscando venganza entre aquellos que no saben respetar el Mas Alla¡, como le sucedía a ella en la vida real.

Ana era una chica de la edad de Verónica que conoció la leyenda en su instituto. Sus amigos la picaron, diciendole que no se atrevía a decir \'Veronica\' nueve veces ante el espejo. A ella le daba miedo, pero venció su terror porque le avergonzaba quedar mal ante todo el mundo. Una compañera fue a los servicios de esa planta del instituto para comprobar, entre risas, si cumplía la prueba.

Lo hizo, no paso nada y el grupo lo olvidó enseguida. Menos Ana. Para ella la auténtica pesadilla comenzó esa misma noche. Estaba en la cama, cuando un sonido la despertó. No se trataba de un estrépito, sino de una especie de susurro indescifrable que oía cerca de la nuca, mientras sentía como si alguien respirara en su cuello. Aterrada, se levantó y encendió la luz. Alli­ solo estaba ella. A pesar de eso, no pudo dormir en toda la noche. Al diía siguiente, no se atrevió a contarselo a nadie. Estaba muerta de miedo, y en medio de la clase tuvo que salir al servicio para mojarse la cara y despejarse. Pero cuando entró al baño, hací­a mucho frí­o (como estaban en invierno no le dió importancia) y una capa de vaho cubría el espejo. Ana lo limpió con la mano para comprobar horrorizada que tras ella habí­a una chica que no había visto jamás, con una expresión de espanto y sangre en la cabeza. Fue solo un instante. Cuando se volvió a mirar, ya no habí­a nadie. Ana rió nerviosamente, pensando que todo era fruto de su imaginación, los nervios y el cansancio. Sin embargo, cuando se volvió hacia el espejo vio algo que la dejo helada. Al borrarse el vaho una frase habi­a permanecido escrita: \'Soy Verónica. No debiste invitarme a volver\'.

Ana no pudo soportarlo. Hoy pasa sus dias encerrada en un manicomio, y solo habla para jurar y perjurar que el fantasma de Verónica la sigue atormentando

sábado, 31 de julio de 2010

El día que todo cambió

Marcos Gomez, era un hombre con un nombre vulgar, una vida vulgar y unos sueños vulgares, pero aquel dia era algo distinto, su novia y el habian quedado para ir al banco a solicitar un credito que les permitiese comprar un piso, era un paso importante en sus vidas, la relación de Marcos y Silvia no es que hubiese sido para tirar cohetes en el sentido de experiencias vitales , lo mas emocionante que habian hecho fué ir a una barbacoa con los suegros...

Nada hacia presagiar lo que estaba a punto de suceder ese dia...

Un señor encorbatado, impecablemente vestido y con mirada fria, les habló de todas las ventajas que tenian solicitando el credito en su banco...
mientras andaban mirando los papeles , no advirtieron que a aquel hombre le cambiaban los ojos de color, de un rojo intenso, a un verde extraño que no parecía de este mundo ...

cuando volvian a mirarlo, sus ojos aparecian normales , y su dialectica educada pero sin excesos, les embriagaba...

así que ni cortos ni perezosos firmaron, no eran buenos tiempos para que los bancos te prestasen dinero, pero como ambos tenian un buen puesto de trabajo y fijo, no les pusieron pegas...

pobres incautos, habian firmado ese credito a un interes variable...

¡acaban de vender su alma!!!

Fin

domingo, 25 de julio de 2010

La Planchada

En el Hospital Juárez, ubicado en las calles de Jesús María y Fray Servando, en el Centro Histórico del Distrito Federal, se ha venido escuchando desde 1847, una leyenda de una enfermera que se aparece en el interior del hospital. Le dicen “La Planchada” por su ropa almidonada, pues los que la han visto y los que la conocieron coinciden en que se llama así por su pulcritud, pues almidonaba mucho su uniforme para que este no se arrugara.
Historia
Según internos y trabajadores del hospital, han escuchado, sobre todo en las noches, ruidos y sonidos extraños. Lo más “común”, en el Hospital Juárez es la atención que esta enfermera tiene hacia los enfermos; ya que se dice el que el fantasma de “La Planchada” se aparece cuando algún enfermo no ha tomado sus medicamentos, ya sea por negligencia de las enfermeras o por cualquier otro motivo. En varias ocasiones los enfermos argumentan que ya han tomado sus medicamentos, cuando en realidad la enfermera en turno no había suministrado medicamento alguno. Y, en efecto, dada la descripción de esta enfermera, que pocos han visto (pacientes y enfermeras), ha atendido a “sus enfermos”. Hay dos versiones populares sobre el origen de esta leyenda y otra del decano del Hospital Juárez, el doctor Eduardo Jiménez Sandoval de 82 años de edad y 40 de trabajar en el nosocomio. La primera versión dice que un día llegaron los padres de la hoy fantasmal figura, en calidad de pacientes a los cuales atendió muy mal, y tiempo después, ahí murieron. Otra versión es que, supuestamente, esta enfermera trataba mal a los enfermos, aventaba sus medicamentos y era muy estricta; se dice que es su espíritu el que vaga en el viejo inmueble, cuidando que los enfermos que están ahí, se encuentren bien, en castigo a tal crueldad que tenía con los mismos cuando vivía. Hay ocasiones en que las enfermeras del turno de la noche, al hacer guardia se han quedado dormidas, y precipitadamente las han despertado sintiendo un golpe con la palma de la mano en sus cabezas. Estas, al despertar, no ven a nadie a su alrededor, solo los largos y viejos pasillos, quietos en la mitad de la noche. En la dirección de este hospital, a la cual misteriosamente el paso es muy restringido, inclusive para los que ahí trabajan, se habla de un cuadro que se encuentra en una de las paredes; dicho cuadro, según dicen los internos del nosocomio, correspondería a esta enfermera de la cual, también misteriosamente, no se sabe casi nada, ni de dónde vino, ni cuando ingresó al hospital y ni cómo murió; solo se sabe que fue una mujer hermosa, de pelo corto y rubio, seria, pero sobre todo, estricta, siempre de uniforme blanco almidonado; caminando erguida por los pasillos. La enfermera Romy del Rayo Gordillo, dijo que a todo el personal le consta la existencia del fantasma que describió como una mujer alta, rubia, de ojos azules, con ropaje similar al usado en el Virreinato, pero que nadie desea hablar de ello. Algunos trabajadores que pidieron el anonimato, argumentaron el temor a la que alguien pueda mofarse. El Hospital Juárez data desde la Conquista, cuando Fray Pedro de Gante fundó las cuatro primeras iglesias, de las cuales, una fue denominada Parroquia de los Indios de San Pablo, que estuvo a cargo de los padres franciscanos. Es interesante saber que en este lugar se fundó la primera biblioteca de la Nueva España, y que fue ahí mismo donde se comenzó la era de la astronomía en el México conquistado; ya que ahí llegaron los primeros Astrolabios e instrumentos astrológicos del Viejo Mundo, mismos que sirvieron para los primeros estudios, como ya lo dijimos anteriormente, de los primeros astrónomos de la Nueva España. Siglos después, cuando los Estados Unidos amenazaba a México con una guerra de invasión, Don José Urbano Fonseca, autor del proyecto de convertir en un hospital de sangre al viejo edificio de San Pablo, que servía como cuartel para los militares mexicanos, logró que se entregara parte de éste para los heridos de la guerra que en esos momentos se desataba. Los primeros heridos a los que se les atendió fueron a los del Batallón de Padierna el 23 de agosto de 1847, fecha en que se le puede considerar a la edificación como hospital, ya que en un principio fue iglesia y cuyas ruinas pueden apreciarse en el presente. Ladislao de la Pascua y Guillermo Santa María, fueron los primeros doctores que prestaron sus servicios gratuitamente en las Batallas de Padierna y Churubusco. Para algunos enterados que pidieron omitir sus nombres, es en este tiempo en que nació la leyenda de “La Planchada” y argumentaron que, el exceso de trabajo al escaso personal, por cansancio se quedaban dormidas las enfermeras y al despertar apresuradas para atender a los heridos de la guerra, se encontraban con la novedad de que ya habían sido atendidos por una enfermera que nadie conocía. En medio del furor de la guerra injusta que culminó con la pérdida del 52 por ciento del territorio mexicano al firmarse los Tratados Guadalupe Hidalgo, algunos trabajadores y militares se pusieron de acuerdo para seguir a la mujer que les brindaba cuidadosa atención, y se espantaron al ver que desaparecía a escasos metros del Hospital. A partir del 19 de julio de 1872, se le llamó Hospital Juárez en memoria al Benemérito de las Américas, que horas antes había muerto. Tal ha sido la fama de este lugar y su eterna enfermera como compañía que, en 1976, se realizó un concurso de poesía llamado “Dr. José Rojo de la Vega”, convocado por el Comité Organizador de la XXII Asamblea Nacional de Cirujanos en el cual concursó el siguiente poema: La Planchada Fantasmal enfermera que lucía impoluto uniforme almidonado Con gran esmero, y con primor planchado En el viejo hospital se aparecía. A los pacientes atendía Con eficiencia y especial cuidado, Si en nocturno bregar, rudo y callado, Agobiada enfermera se dormía. ¿Quién era esa mujer?; ¿era alma en pena?; ¿Era flor por la vida desechada, qué así purgaba singular condena?

lunes, 19 de julio de 2010

Las gemelas

Las niñas tuvieron que cruzar solas porque a la madre la llamaron del trabajo para que fuera urgentemente. Les dijo a las niñas que cruzaran solas, pero que tuvieran cuidado, mirando a los dos lados. Las niñas obedecieron. Nada más girarse la madre para marcharse oyó un golpe muy fuerte detrás de ella. Eran sus hijas, habían sido atropelladas por un camión. desgraciadamente, las dos habían muerto. Cuatro años más tarde la madre, aún joven, ya que tenía 34 años, todavía vivía en la misma casa cerca de la carretera y no olvidaba ningún día a sus dos gemelas. Afortunadamente, había vuelto a tener hijos, y casualmente eran dos gemelas. Además, eran muy parecidas a las que murieron atropelladas. Esto hacía que la madre olvidara en parte ese trágico suceso. Pero la fatalidad estuvo a punto de volver a la familia, a pesar de prohibirles expresamente acercarse a la carretera. Un día las dos niñas estaban jugando y decidieron cruzar la carretera. No venía nadie en ningún sentido, no había peligro. En el último momento apareció su madre que chillando muy alterada, les dijo que no cruzaran, a lo que las niñas respondieron al unísono: - Si no pensábamos cruzar,... ya nos atropellaron una vez y no volverá a ocurrir…

viernes, 9 de julio de 2010

El hombre de la gasolina

Cuenta la leyenda en México, que en los chimecos (camión, autobús) se venia sintiendo cierto miedo ya que los acontecimientos así lo delataban, aparte del manoseo a las mujeres el robo de carteras, bolsos, cadenas, zapatos, dentro de los mismos eran más constantes de lo normal, de repente se corría el rumor de que una persona que se subía al camión, se disponía a asaltar a todos amedrentarlos con una jeringa llena de gasolina y si te resistías al atraco te inyectaba de la misma, y así tener una muerte lenta pero efectiva al ver esto los pasajeros no se atrevían a desafiarlo. Un día como cualquier otro dos hermanos que venían de la escuela decidieron parar el camión y abordarlo, pagaron cada quien su pasaje como de costumbre y decidieron sentarse en la parte delantera del camión, el ambiente era frió y se notaba el terror de las personas ya que e loco de la gasolina estaba suelto y no había nadie que lo detuviera, los niños como siempre son mas despistados y no le tomaban importancia al asunto, uno de ellos saco su gamboy y empezó a jugar mientras que el otro se recostó en la ventanilla para dormir, en las siguientes diez paradas subió un hombre con mirada perdida, pago su pasaje y subió hasta la parte posterior del camión, la gente estaba nerviosa, de repente el hombre misterioso se fue a la parte delantera del camión y se volteo y dijo: “atención señores pasajeros en este momento me dispongo a robarlos, no se resistan si no les inyectare esta jeringa de gasolina a aquella persona que se resista”. Saco su jeringa era fría y con una aguja muy grande y brillante empezó a quitar las pertenencias de las personas, cuando llego con los niños al primero le arrebato su gameboy y el otro se paro y desafió al hombre de la jeringa este lo tomo del cuello, mientras el niño trataba de recuperar el gameboy de su hermano y se resistía a que se lo llevara, el hombre nervioso INYECTO LA GASOLINA EN EL NIÑO EN EL CUELLO, rápidamente el hombre bajo del camión y se hecho a correr, mientras que el niño que había sido inyectado lo seguía por la calle y la demás gente atrás también, el hombre corría mas y más fuerte, el niño se desvaneció, mientras le gente llegaba auxiliarlo, el hombre escapo y el niño respiraba cada vez menos y menos la gente llamaba a la policía el niño respiraba cada vez menos y menos, su hermano le dijo: “hermano era solo un gameboy no había necesidad de esto” y el niño le respondió. MIRA NADA MAS POR QUE SE ME ACABO LA GASOLINA QUE ME INYECTO SI NO SI LO ALCANZO!!!!!!!!!

lunes, 28 de junio de 2010

La mujer de luto

Un grupo de trabajadoras del cementerio habían hecho un fuego en un brasero que tenían para pasar el frío invernal. Estaban tan entretenidas conversando que sin darse cuenta, se les hizo casi de noche, ya que en invierno con las frías tardes nubladas oscurece más rápido. Tres se iban por avenida Recoleta y una por La Paz. Sus compañeras trataron de convencerla para que no se fuera sola y se marchara con ellas, pero las distancias son grandes y en esos tiempos pasaba locomoción por la avenida la Paz, y debido a ello la mujer no aceptó irse por Recoleta. Ya tomando el camino en dirección a la avenida la Paz, dentro del mismo cementerio, porque estaba a la altura del Crematorio, la trabajadora vio a una señora de luto por los pasillos, y le preguntó rápidamente: "Señora, ¿usted va por la Paz?". La mujer vestida de luto dio una respuesta afirmativa con su cabeza, y ambas siguieron camino juntas. El camino era largo y el silencio comenzó a ser molesto, por lo cual la trabajadora del cementerio quiso iniciar una conversación, y le preguntó: "Usted, ¿a quién viene a ver?" Pero la visitante de negro no le respondió. La señora, que había decidido no irse con sus amigas anteriormente, creyendo que la de negro no la escuchaba, se acercó más a ella, repitiéndole la pregunta: "Usted ¿a quién viene a ver?" En esos momentos, cuando el sol ya se ocultaba por el poniente y la luz natural a medias alumbraba, cual sería la sorpresa de la pobre trabajadora cuando la mujer de negro levantó su velo y mostró su verdadero rostro, que era una calavera. La trabajadora quedó en segundos paralizada de la impresión, pero al sentir un fuerte olor a putrefacción, se despertó de la impresión, haciéndola huir apresuradamente. Asustada llegó hasta el Cristo de los Ricos, donde se arrodilló; al oír unas macabras carcajadas que se alejaban, comenzó a rezar. Luego de unos largos minutos se atrevió a mirar; ya habían pasado unos 10 minutos casi eternos y constató que no había nadie, tras lo cual corrió hasta la puerta principal. Asustada, les contó lo ocurrido a los vigilantes y éstos pensaron que alguien se había quedado dentro del cementerio. Fueron a ver y no encontraron a ninguna mujer de luto y nadie salió por los accesos laterales del recinto. Esa noche peinaron todo el cementerio, sin dar con la extraña visitante. Dos de esas cuidadoras aún están vivas y una de ellas asegura que fue una de sus amigas quien se fue con la mujer de luto caminando. Todavía hay guardias que fueron testigos del estado en que llegó la mujer a contar lo que le había sucedido. Se mantiene en reserva su nombre y se asegura que no es una mujer fácil de asustar.

viernes, 18 de junio de 2010

La llorona

Este era el lamento que continuamente se escuchaba en la ciudad de México: ¡Ay de mis hijos, que será de mis hijos!

Se daba el toque de queda en la catedral y todos los habitantes de la ciudad cerraban las puertas de sus casas con cuanto tuvieran a la mano. Se encerraban a piedra y lodo, pues nadie quería ni siquiera asomar los ojos hacia fuera.

Dicen que hasta los viejos soldados conquistadores, que demostraron su valentía en la conquista de México, no querían salir a la calle, al llegar esa hora terrible. Los hombres se encontraban cobardes y a las mujeres les temblaba todo el cuerpo; los corazones se sobresaltaban al oír este gemido terrible, largo, que penetraba hasta los huesos.

¿Quién podría ser el valiente que se atreviese a salir a la calle ante ese llanto que causaba profunda lástima y que se escuchaba noche a noche por la ciudad entera? ¡La llorona! Clamaba la gente y del puro susto apenas podían murmurar una pequeña oración y con la mano temblorosa hacían la señal de la cruz. Las mujeres oprimían sus rosarios con el corazón, cruces o imágenes que llevaban colgando de sus cuellos.

La ciudad vivía verdaderamente aterrorizada.

Cuando se escuchaban los gemidos de esta mujer, más de algún valiente quiso salir a ver quien era la persona que emitía esos gritos tan angustiosos, costándole en ocasiones a unos la vida o a otros el juicio que veían perdidos por el susto. Se decía que esto era cosa de ultratumba, pues si se tratara de gritos humanos, éstos no se escucharían a más de tres calles de distancia y sin embargo estos lamentos se oían por toda la ciudad; traspasaban paredes y todos los habitantes los escuchaban.

Hubo algunos envalentonados por el vino, que al salir de las tabernas pretendían ir a su encuentro, encontrando en esta hazaña la muerte. Otros quedaron locos de la impresión y los menos, no volvieron a intentar esta aventura y preferían quedarse encerrados en sus casas.

La llorona era una mujer que flotaba en el aire, con un vestido blanco y cubría su descarnado rostro con un velo muy suave, que permitía verle la calavera de su cara. Cruzaba toda la ciudad con mucha lentitud; unas noches por unas calles o plazas y otras por distintas callejuelas; dicen los que la vieron que alzaba los brazos y emitía aquel quejido angustioso que asustaba a todos los que la escuchaban: ¡Ay, ay de mis hijos, que será de mis hijos! Luego se desvanecía en el aire y se trasladaba a otro sitio a emitir sus quejidos.

De una calle a otra, recorría plazas diversas, hasta llegar a la Plaza Mayor; allí se ponía de rodillas, besaba el suelo y se ponía a llorar con mucha desesperación, terminando con un largo ¡Ayyy!

Se levantaba y se encaminaba hacia la orilla del lago caminando lentamente y ahí se perdía, se vaporizaba en el aire y se perdía de vista, no se sabe si se sumergía en las aguas o se disolvía, puesto que los que la llegaron a seguir, dicen que en este sitio se perdía de vista.

Esto pasaba todas las noches en la ciudad de México y verdaderamente tenía inquietos a los habitantes de la ciudad, pues nadie podía explicarse quien era esa mujer y cual era la razón de sus lamentos.

Muchas eran las versiones que se daban en torno al suceso.

Unos decían que esta mujer había fallecido lejos de su esposo a quien amaba profundamente y que venía de ultratumba a verle y a llorarle, pues no podía estar con él, pues se decía que dicho caballero había vuelto a contraer nupcias con una bella dama y que ya la había olvidado completamente. Otras lenguas afirmaban que la mujer nunca pudo desposarse con el caballero, pues la sorprendió la muerte antes de que le diera su mano y la razón por la cual venía del más allá, era para volverle a ver, pues resultaba que el tal caballero se encontraba perdido en vicios que perturbaban su alma.

Al decir de otras gentes, se creía que la mujer era viuda y que se lamentaba de esta forma, porque sus hijos huérfanos estaban sumidos en la más honda desgracia, sin que ningún corazón se moviese por ayudarlos. También se corría la versión de que la mujer era una pobre madre a quien le asesinaron a todos sus hijos y que su salir de la tumba era para llorarles.

Otros afirmaban que había sido una esposa infiel y que como no hallaba paz en la otra vida, venía del mundo de los muertos, con el fin de alcanzar el perdón por sus faltas cometidas en vida. Algunos decían que la mujer había sido asesinada por un marido celoso; se comentaba también que la famosa llorona era la célebre Doña Marina, quien de todos es sabido que vivió amancebada con el conquistador Hernán Cortés y que venía a este mundo con permiso del Cielo, a llenar el aire de lamentaciones, en franca señal de arrepentimiento, por haber traicionado a su pueblo, al ponerse del lado de los conquistadores españoles y que cometieron tantas brutalidades contra su pueblo.

Esta pobre alma viajaba por todo el país de México, llegando a cada ciudad en donde; en las noches de luna se veía pasar su silueta blanca y profiriendo sus espantosos lamentos que asustaban al ganado; se le llegó a ver hincada al pie de cruces; salía con gran misterio de las cuevas, donde habitaban salvajes fieras emitiendo siempre su lamento ¡Ay, ay de mis hijos, que será de mis hijos!

Esta leyenda de la llorona es muy antigua, sus orígenes se remontan al México Prehispánico, pues había la leyenda de que las mujeres muertas en parto, solían venir a este mundo en una fecha determinada del calendario, convirtiéndose en fantasmas para asustar en los caminos a quien se le pusiera enfrente.

Esta tradición se deriva también de las premoniciones que tuvieron los antiguos mexicanos antes de la llegada de los españoles, pues se afirmaba que salía una mujer del lago que angustiada decía: ¡Ay hijos míos, ha llegado ya la hora de vuestra destrucción!

Todavía hasta los primeros años del siglo XVII se siguieron escuchando los gritos de la llorona en las calles de la ciudad de México; misteriosamente despareció para siempre y ya no se volvió a escuchar su quejido angustioso por las noches y ya pudieron dormir tranquilos los habitantes de la ciudad de México.

miércoles, 9 de junio de 2010

El colegio poseido

Nadie se esperaba lo que iba a pasar en un tranquilo y apacible colegio de un barrio malagueño. Esto paso hace solo unas semanas, una compañera de mi clase trajo una grabadora donde ella en su cuarto grabo unas voces que decían su nombre y que al final se reía todos medio incrédulos nos reíamos algunos se asustaron pero la mayoría nos lo tomamos a cachondeo. Ese mismo día decidimos poner su grabadora en la clase una clase pequeña, la pusimos en medio encima de una mesa la grabadora grabo durante toda la media hora del recreo.

Termino el recreo y todos subimos para escuchar antes de que viniera el siguiente profesor lo que se había grabado en el recreo, paso un rato en la grabación cuando de repente se escucha unos ruidos como si se estuviera moviendo muchas mesas a la vez un poco mas alante de la grabación se escuchaba una voz muy suave diciendo que algo iba a pasar.

Una de las niñas de la clase atemorizada no quería entrar mas en la clase pero nosotros la mayoría nos lo seguíamos tomando a cachondeo y hacíamos bromas con todo lo que había pasado.

Al otro día la niña que el día anterior se llevo la grabadora se le olvido esta vez y todos haciendo bromas sobre los espíritus bajamos al recreo sin saber nada de lo que iba a ocurrir.

Yo soy el encargado de cerrar todos los días la clase con llave para que no entre nadie a coger nada de otro o a hacer cualquier cosa a todo esto cerré la puerta y bajé con unos compañeros hacia el recreo paso la media hora y al subir, abrí la puerta y para nuestra sorpresa no te puedes ni imaginar lo que había pasado, nada mas entrar "TODAS" las mochilas sin excepción de ninguna estaban puestas en un montón una encima de otra al lado de la pared todas las mesas estaban puestas en forma de cruz y las sillas estaban todas con las patas encima de la mesa incluso asta la del profesor nadie nos explicábamos que había pasado allí , la profesora me preguntaba a mi si yo había sido, yo le dije que no y mis compañeros los que bajaron conmigo lo aseguraron no había pasado nada .

A la otra mañana la chica de la grabadora esta vez si se la trajo y volvimos a grabar otra vez en el recreo para nuestra sorpresa al escuchar la cinta se escuchaba un lloro de un niño pequeño diciendo el nombre de Patricia asustados todos decidimos ir a contárselo a nuestra tutora esta no creyéndoselo fue a decírselo a la profesora de la clase de al lado la jefa de estudios que había estado mas tiempo en el colegio, esta dijo que en nuestra clase una profesora de repente se volvió loca y asesino en una especie de ritual a un niño pequeño lo puso sentado en una silla puesta encima de la mesa esta mesa en el centro de la clase y todas las demás en forma de cruz y esta en medio .

Según nos contó esta profesora Patricia se escapo y poco después la cogieron y al parecer el ritual lo izo el mismo día en que escuchemos el lloro del niño y había pasado hace unos diez años.

Asustados todos incluidos la profesora cogimos nuestras cosas bajamos las persianas y cerramos la clase con llave y asta ahora no se a vuelto a abrir.

Pero todo aun no acaba aquí hace unos días unos niños hicieron una foto a nuestra clase por que ya sabían lo que nos había pasado y en esa foto salía la persiana subida, que cuando cerramos la clase estaba totalmente bajada y no solo estaba subida y la luz encendida que la dejamos apagada no solo eso en la foto recoge como una mujer no mas de 25 años esta asomada por la ventana. Toda esta historia es 100% real aun esa clase no se a abierto, ni los profesores se atreven a entrar.

lunes, 31 de mayo de 2010

Una mente enferma

-Miro a la gente, y su sufrimiento me da gozo. Adoro ver cuando una madre pierde a su hijo... y llora desesperadamente perdiendo las ganas de vivir. Adoro el sonido de los gritos de dolor y desesperación, gritos con los que te piden que acabes su miserable existencia. Adoro observar el inconformismo de la gente, su oscura visión de la vida. Adoro el dolor ajeno... en fin- El psicólogo mostraba una mueca de indiferencia, mientras escuchaba esto de su paciente.

-Y... ¿a que se debe ésto?- pregunta.

El paciente sonrie, y se relaja sobre su asiento, una simple silla.

-Simplemente, disfruto, que mejor impresión que ver a otros morir, te sientes grande, superior, ver como otro pierde la vida y tú la mantienes, te ves victorioso.

Después de decir ésto comenzó a recordar lo que le había llevado a estar en ese lugar, ese psiquiátrico de mala muerte. Recordó como torturaba a esa niña, pasando un cuchillo por sus brazos, observando la sangre caer. Recordó los gritos de esa pequeña, sus incontenibles lágrimas, y sobre todo, la sangre... la sangre que caía de sus brazos hasta el suelo. Recordó la felicidad que le invadió cuando sintió que esa niña dejo de respirar. Después de eso, ya poco le importaba todo, se dejo caer en el suelo, pensando en su superioridad, la victoria sobre la vida de otros, la muerte.

Después del interrogatorio, fue llevado a una celda, oscura y desaliñada, pero eso poco le importaba, su hogar era parecido a esto. En ella solo podía ver un retrete, una cama y una bombilla que colgaba del techo, emitiendo una débil luz amarillenta. Cuando cerraron la puerta, se tumbo en la dura cama, y miro el techo, orgulloso de sus acciones.

Victorioso sobre la muerte.

lunes, 24 de mayo de 2010

Un minuto después

Un minuto después de medianoche golpearon ferozmente la puerta.
Era la fecha indicada.
No, no, no, imposible...
Él estaba muerto y, sin embargo, había acudido a la cita...
Estaba muerto, sí, pero cumpliendo con su palabra, allí estaba, tras el umbral, con las ropas ajadas, partes de su rostro irreconocibles por la putrefacción, las cuencas de los ojos... ¡vacías!
Sin embargo, me miró... no sé como, pero lo hizo, y una voz gutural emergió de su desecha garganta:
-¡Vengo a por lo mío!
No sabría si conmocionarme por la noticia, o dejar que mi esfinter procediera por naturaleza, ante aquel horripilante ser que se hallaba ante mi puerta.
Lo peor llegó después: nada más pronunciar su frase... ¡la mandíbula se le desprendió y fue a parar a mis pies!
Y una olor nauseabunda se apoderó de la estancia, pero no provenía del cadáver. Mi esfinter, definitivamente, se había aflojado...
Paralizado por el miedo, observé como la mandíbula, en el suelo, se movía... ¡pequeños gusanos viscosos surgían de los huecos donde hubieron dientes, desplazándola!
Un minuto después de medianoche, aquel horripilante ser había acudido a la cita, cumpliendo con el compromiso que habíamos acordado en vida, antes de morir, atravesado accidentalmente por una de mis balas.
Definitivamente, el motivo de la cita ya no era lo importante, y guiado por una fuerza sobrenatural, aquel ser que antes había sido un hombre, cumplió con su venganza.
Así que me llevó con él, camino del infierno, una vez que mi corazón dejó de latir y mis ojos se volvieron vidriosos, paralizado por el terror más espantoso y definitivo.