lunes, 29 de febrero de 2016

Toire no Hanako-san

Las chicas en la escuela suelen ir en grupo al aseo para evitar encontrarse con Hanako-san. Cuenta la historia que las chicas nunca entran en el aseo número 4 pues alli habita Hanako-san.

 La leyenda urbana vinculada a Hanako-san se hizo famoso en la década de 1980, pero ha existido en algunas partes de Japón desde la década de 1950. Algunos relatos afirman que es el fantasma de una niña de la Segunda Guerra Mundial-era quien murió en un bombardeo en la escuela cuando estaba jugando al escondite y al ratón.

 Otras historias afirman que es el espíritu inquieto de una joven que conoció a su fin a manos de un padre abusivo o demente (o un extraño pervertido, de acuerdo a algunos relatos), quien encontró escondida en el baño. En algunos casos, es el fantasma de un antigua alumna que murió en un desafortunado accidente en la escuela.

Esta fantasma no hace maldad y se dice que vive en el baño de la escuela. Estando fuera del baño y le dices "vamos a jugar Hanakosan" y ella te responde golpeando la puerta. Parece que cuida el baño, por eso los profesores le suelen decir a los niños que si no mantienen limpio el baño la Hanakosan va estar triste.

Leyenda del tesoro del torreón

En una tranquila mañana allá por el año de 1904, la quietud se esfumó porque había un gran alboroto en las calles de Tecozautla, Hidalgo.

 La gente estaba congregándose en el centro de esta ciudad porque ese día daban comienzo a la construcción del reloj municipal. Para todas las personas era un día muy importante, los hacendados y la gente adinerada de este lugar se encontraban en primera fila, pues eran ellos los principales contribuyentes para financiar la construcción de esa gran torre que hoy día es símbolo de unión y fortaleza de todos los habitantes de Tecozautla.


 A manera de superstición muchos de estos adinerados, hicieron uso de sus riquezas, en la construcción de una de las cuatro columnas que sostienen la torre, esta gente depositó algunas de sus joyas junto con monedas de oro y plata, esperando así, que el edificio adoptara fuerza y durara muchos años en pie.

 Cuenta la leyenda que cuando la construcción estuvo terminada, todas las noches entre las dos y tres de la madrugada, aparecía una mujer vestida de blanco que se sentaba al lado de las columnas donde se guardó tanta fortuna. Hay quienes afirman haber hablado con ella, pero resalta la sorpresa cuando entre las pláticas buscando voltear hacia la mujer, esta ya ha desaparecido. Se cree que la mujer vestida de blanco está en permanente custodia del tesoro que quedó sepultado debajo de la torre. Así que ya no causa sorpresa a todos aquellos habitantes que suelen verla al pasar caminando en la madrugada por ese bello y tradicional torreón tecozautlense. Pero no falta aquel distraído que a veces cuando la mujer le llama, atiende, y al voltear ya no puede verla más.

viernes, 22 de enero de 2016

El carro de la muerte

Cuenta la leyenda que el carro de la muerte no era popular únicamente en Guatemala, sino en muchos países más. Esta se trataba de un carro que aparecía durante las noches y anunciaba la muerte de alguna persona. También cuentan que se parqueaba frente a las casas y se llevaba al fallecido. A continuación un relato de un encuentro con el carro de la muerte en Guatemala:

 Después de un largo y arduo día de trabajo en el campo, Mario se dirigía a su casa en la ciudad. Ya casi anochecía y caminaba de prisa. Poco antes de llegar a su casa escuchó el sonido de un carruaje muy cerca, lo que era muy normal en aquella época, pero este sonido era diferente, sintió mucho temor. Corrió y decidió esconderse en el parque, detrás de los árboles.


 El sonido del carruaje se escuchaba cada vez más cerca, pero a la vez daba la impresión de que nunca llegaba y la espera se hacía interminable. Sin darse cuenta, Mario pasó la noche en el parque. De repente, despertó por el frío que sintió y recordó lo ocurrido la noche anterior y en ese momento pensó que temerle a un carruaje había sido algo absurdo. Se levantó y fue a su casa. Los días pasaron y Mario no podía olvidar lo ocurrido, así que decidió contárselo a un amigo.

 Al escucharlo el amigo también le compartió lo que contaba la gente al respecto. “Dicen que por las noches se escuchaba a un carruaje ir a toda velocidad y que iba recogiendo a la gente que moría, era conocido como El Carruaje de la Muerte”. Al finalizar el relato añadió: “Posiblemente todo esto es un invento de la gente, no hay que hacer caso”. Mario no se quedó tranquilo y junto con su amigo decidieron esperar esa noche, al carruaje y así confirmar si los rumores eran ciertos.

 Se encontraban en parque bajo la noche fría y solitaria cuando comenzaron a escuchar el sonido de un carruaje. Poco a poco pudieron verlo, cada vez más cerca. Y en efecto, se trataba de un carruaje negro, tirado por caballos negros y con un conductor vestido completamente de negro. Igual que la primera vez, el carruaje tardaba en llegar hasta donde ellos se encontraban.

 Cuando por fin el carruaje estaba frente a ellos, el conductor los observo fijamente y ambos hombres se desmayaron. A la mañana siguiente, despertaron de frío y desde entonces, tanto Mario como su amigo, se esconden donde pueden cada vez que escuchan el sonido de un carruaje, sobre todo por las noches.

lunes, 28 de diciembre de 2015

La rodillona

Muchas veces es confundida con una bruja por su aspecto. Es una mujer anciana, canosa y despeinada, con un solo diente, ojos enrojecidos, nariz afilada y rostro arrugado.

 Su característica más relevante, sin embargo, es que tiene unas enormes rodillas que le molestan para andar, de ahí el nombre de “rodillona”.

Suele aparecerse en los caminos o sentada en el borde de los barrancos. Lo que más le gusta es asustar a los amantes solitarios y retirados en los campos y bosques; pero es ella quien se asusta cuando oye llorar a un niño o cuando se encuentra con una mujer embarazada.


lunes, 30 de noviembre de 2015

La hamaca que se mueve sola

Los vecinos de la localidad de Firmat en Santa Fe, no pueden creer lo que ven.

 Aseguran que una plaza es visitada por el espíritu de un chico que murió hace veinte años. No hay viento, ni siquiera brisa. Y, sin embargo, la hamaca se mueve. A su lado, otras dos hamacas se mantienen firmes en sus lugares

. Pero la misteriosa hamaca de la punta se mueve en forma evidente, casi como si alguien se estuviera meciendo en ella. Pero allí no hay nadie. El misterio, que mantiene en vilo a los habitantes de Firmat, sucede desde hace algo más de una semana en una plaza ubicada en uno de los accesos a esa localidad.

 Yo lo he visto. También mucha otra gente, aseguró Gonzalo Ramos, un periodista de Firmat, en diálogo con Radio 2. Es una historia que va de boca en boca, pero ya ha tenido connotación nacional, planteó. ¿En qué consiste el fenómeno? Una hamaca que se mueve, resumió Ramos.


 No sucede todo el día, es por momentos. Varios medios han ido pero no han logrado imagenes. La gente se agolpa frente a la plaza a la espera de que la hamaca se mueva, planteó. El periodista evocó cómo arrancó la historia: Hace años, en los ochenta, se construyó en la zona un nuevo barrio llamado La Patria. En esa construcción hubo un accidente donde un niño perdió la vida en los cilindros de cemento gigantes de desagüe.


 Esa historia es real, es un chico con nombre y apellido, puntualizó. Dicen que el espíritu de este chico siempre se mantuvo ahí. Dicen que hace unos años ya pasaba lo de la hamaca, pero ahora volvió, relató. El periodista de Firmat contó que: Hay tres hamacas comunes con cadenas y asientos de goma en una plazoleta infantil ubicada en el ingreso a la ciudad. Una se mueve aún cuando hay condiciones climáticas normales y no hay viento.

 Se mueve mucho e incluso demasiado, como si alguien se estuviera hamacando. Llega a dos o tres metros de recorrido hacia atrás o adelante. Son tres hamacas continuas pero al lado las otras dos se quedan totalmente quietas. Es de no creer. Es algo paranormal, insistió.

martes, 27 de octubre de 2015

Leyenda verdadera

En el año de 1983 hubo un muy trágico y lamentable accidente donde los cuerpos de las personas quedaron en pedazos, sólo algunos quedaron completos, y en lugar de enterrarlos hicieron una fosa común donde depositaron los cuerpos hechos pedazos, pero de esta forma no están descansando en paz y a causa de eso se dice que se sienten energías muy extrañas por los espíritus atrapados en esa fosa.

 Meses después un grupo de investigadores fueron a ver y dijeron que la gente sentía mucho dolor por la forma en que murieron, tan repentina, y de los que estaban vivos viendo la tragedia y murieron también sin poder hacer nada. Pusieron detectores de movimientos y calor y se podía notar los cambios de temperatura, eran las presencias de las almas.

 Desde el día del horrible accidente ya no pasa el tren y los investigadores lograron notar una luz en las vías como cuando viene el tren. En ese momento uno de los que estaban ahí se empezó a sentir muy mal como sí alguien lo atacara y en un instante se tranquilizó nuevamente. Cuando vieron fotos de las que habían tomado en el lugar se vio la forma de un rostro con mucho sufrimiento y otras sombras acercándose a las velas aunque la que les llamó más la atención fue una donde detrás de uno de los investigadores se nota una persona que estaba observando el trabajo que hacían.

lunes, 28 de septiembre de 2015

La chica de la curva

Cuentan que esto sucedió una noche de niebla espesa, en las curvas de garraf, una sucesión de curvas cerradas y muy peligrosas, hace muchos años, mucho antes de que se construyera la autopista que ahora cruza las entrañas de la montaña de garraf.

 Era noche cerrada, caía una lluvia suave pero ininterrumpida y la niebla cubría la noche con su manto blanquecino, impidiendo ver más allá de unos pocos metros.

Un hombre iba conduciendo su coche por las curvas, deseoso de llegar a su casa y reencontrarse con su mujer y sus dos hijas después de un largo fin de semana de trabajo.

En una de las curvas del camino, vio a una autoestopista, una joven rubia, demacrada y pálida, empapada por la lluvia, con un largo vestido blanco desgarrado y sucio de barro. este hombre se apiadó de la joven y, pisando los frenos, decidió llevarla consigo y acercarla hasta el pueblo más cercano.

 Durante gran parte del trayecto, el hombre y la joven fueron hablando de cosas triviales, cuando, en un momento dado, antes de llegar a una de las curvas más cerradas y peligrosas de las cuestas, la joven le avisa de que reduzca la velocidad hasta casi detenerse y que pase muy poco a poco.

 El hombre lo hace, y comprueba, asustado, que, de no haber sido advertido por ella del peligro, probablemente se hubiera despeñado por barranco con el coche. le da las gracias, agradecido por haberle salvado la vida, a lo que la joven contesta: no me lo agradezcas, es mi misión; en esa curva me maté yo hace más de 25 años, en una noche como ésta... y después de pronunciar éstas palabras, desapareció, dejando como única prueba de su espectral aparición, el asiento húmedo del acompañante por sus ropas mojadas...